Rubén López deja Provigo con dos espinas clavadas: la promocion de grandes eventos para la ciudad y un observatorio sobre el grado de ejecución de las infraestructuras
03 nov 2008 . Actualizado a las 11:55 h.A estas alturas es un secreto a voces que la marcha de Rubén López de Provigo tiene mucho que ver con la presión ejercida desde la alcaldía de Vigo en este sentido, pese a que consiguió revitalizar este organismo cuando casi disponía del certificado de defunción.
-Centros comerciales, Ifevi, Provigo. ¿Es usted especialista en resucitar cadáveres?
-Nadie es especialista en resucitar, pero en curar, efectivamente. Hay planteamientos vitales que necesitan pequeñas curas o grandes cambios y algunas empresas u organismos pasan a veces por eso. He tenido la suerte de trabajar en proyectos complicados que necesitaban un fuerte impulso y personalidad. Es una característica de mi forma de trabajar, intento ponerle mi impronta personal, me gusta, es un reto complicado.
-Supongo que le hubiera gustado terminar su trabajo en Provigo.
-Sí, me hubiera gustado poner dos proyectos en marcha: la promoción de la ciudad para captar grandes eventos y la creación de un observatorio de infraestructuras que permitiese tener información real de cómo están las infraestructuras pendientes.
-Ha dado la impresión de que por primera vez Provigo ha servido para algo.
-Efectivamente, una de las prioridades del patronato y mía era dotar de utilidad práctica a la Fundación. A esto respondí con la puesta en marcha del proyecto estratégico 2003-2010, la modernización de observatorios como el de economía o medio ambiente y la promoción del aeropuerto de Peinador.
-Consiguió ampliar los vuelos desde Peinador, pese al varapalo posterior por la crisis.
-Me siento muy orgulloso de conseguir que todos apoyemos una voz única promocionando un tema determinado. Ese es el principal logro en la promoción del aeropuerto. Cuando todos estamos de acuerdo en un tema, va adelante de forma rápida y eficaz. Ojalá se pudiera cumplir este criterio en otros aspectos pendientes de Vigo.
-¿Alguna vez se ha sentido presionado en el ejercicio de su cometido?
-Me he sentido presionado muchas veces y traté de mantener el rigor, la independencia y la profesionalidad por encima de los intereses individuales, pensando siempre en el bien colectivo. Ese es precisamente uno de los logros de los que me siento más satisfecho, de haber podido mantener en todo momento mi independencia en la gestión arropada por las decisiones estratégicas del patronato.
-Usted ha trabajado en cometidos públicos pero también en la empresa privada. ¿Cuál de las dos tiene más dificultades?
-La privada tiene objetivos claros que hay que cumplir cuantitativamente y no siempre es fácil. En la semipública, como el Ifevi o Provigo, los objetivos son más de carácter estratégico y de relaciones, lo que implica que prima la capacidad de interlocución con las distintas administraciones y el consenso, muchas veces complicado. Para mí la más gratificante es la pública porque afecta a la vida de las personas.