Por primera vez en la historia municipal una jueza sienta en el banquillo a un jefe de la asesoría jurídica por desobediencia
28 sep 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Quedaban pocas cosas por ver en el Ayuntamiento de Vigo, pero que su jefe de la asesoría jurídica, el que vela por la legalidad de todo lo que se hace en la Casa Grande (mientras Moneo lo permita), haya sido acusado por una jueza, es algo que ni el más enrevesado de los guionistas hubiera imaginado.
Para poner cada cosa en su sitio y que nadie se confunda, no se trata del actual responsable del asesoramiento jurídico del Consistorio, si no del anterior. Pablo Figueroa Dorrego, antiguo jefe de la secretaría del Ministro de la Presidencia entre los últimos estertores de Franco y las primeras bocanadas de aire de la transición y responsabilizado por Corina Porro y después por Abel Caballero hasta el pasado diciembre del asesoramiento jurídico municipal, tuvo que sentarse el día 4 ante el difícil mazo de la Justicia de la sala número tres de los juzgados de Instrucción de Vigo.
Desobediencia
Allí, la jueza preguntó una y otra vez al temporalmente funcionario del Ayuntamiento (gracias a la ley de grandes ciudades, que permite su libre designación), por qué el Consistorio obvia contestar a los requerimientos y peticiones de los juzgados de Vigo. Dicha afirmación fue sostenida nada menos que por otra jueza, la del número seis, que tras hacer casi de acusación particular se inhibió en la demanda al estar contaminada con el protagonista del juicio por llevar en su sala casos en los que el Concello era una de las partes implicadas.
Sentado en el banquillo, el ex asesor jurídico tuvo que escuchar el fundamento de la acusación de desobediencia y una y otra vez las quejas de la magistrada que aseguraba no entender como un organismo público como el Ayuntamiento elude colaborar con la Justicia. En el juzgado, el día de la vista, se habló del descrédito que para el Concello supone que su representante tenga que sentarse en el banquillo por no responder siquiera con un «ya voy» a los requerimientos judiciales.
Pero si la acusación no tiene antecedentes en la prolija intrahistoria municipal viguesa, tampoco tuvo desperdicio la argumentación del acusado. Según señaló ante la magistrada, la nula diligencia en las contestaciones se produjo por falta de personal. Y esa sí que es buena. Que un ayuntamiento con mil funcionarios, otros tantos contratados por la legión de concesionarias y los planes de empleo no tenga personal para contestar al juzgado... Habrá que esperar a la sentencia para tratar de entenderlo.
Antecedentes calientes
A lo mejor ocurre que el puesto de asesor jurídico del Concello vigués está maldito. Porque el antecesor de Figueroa Dorrego, Ubaldo Rivas, acabó pleiteando contra el Ayuntamiento hasta en tres ocasiones, para reivindicar los derechos laborales que él creía tener tras ser cesado por la misma alcaldesa que lo nombró. Es más, en los pasillos del consistorio se da por hecho que Abelardo Blanco, el responsable actual del mismo departamento, podría estar pensando en cambiar de aires y dejar un puesto tan caliente como el de asesor jurídico del alcalde y su Gobierno.