Ellos no lo harían, pero lo sufren: nueve perros son abandonados cada día en Vigo. La protectora se encarga del cuidado de los animales, que esperan impacientes la llegada de una familia que les devuelva la alegría
17 jul 2008 . Actualizado a las 11:22 h.Chispa acaba de conocer su nuevo hogar. Tras una etapa como reina de su casa, debe acostumbrarse a convivir con cuatrocientos inquilinos y superar la idea de que jamás volverá a su anterior vida. Chispa es una schnauzer negra y su mundo cambió en el momento que a sus dueños les surgió un viaje inesperado al extranjero. No les volverá a ver. Nueve perros corren cada día la misma suerte que Chispa y acaban cada día en las manos de Amparo Roger, encargada de la Protectora de animales de Vigo, que explica que una de las razones por las que los amos desapegados se toman la molestia de acercarse a este refugio, situado en A Madroa, es que el microchip obligatorio en los perros haría de su abandono un delito multado con 3.000 euros.
Cuenta además que cualquier excusa es suficiente para que el amo de un perro se disculpe a sí mismo por la crueldad de su comportamiento, sobre todo de cara a los demás. En este caso, los demás son los encargados de la Protectora, que preguntan desconcertados a cada persona que lleva a un animal, cuál es el motivo de su renuncia. La mayor parte de la gente busca pretextos disimulados en un par de lágrimas de cocodrilo: «Unas vacaciones en México son una buena excusa», ejemplifica certera Amparo.
La convivencia entre tantos animales no es fácil. Aunque a simple vista parezcan una gran familia, lo cierto es que se pasan el resto de su vida desamparados. Gruñendo, peleando y aullando su abandono. Ni siquiera los atentos cuidados de los miembros del refugio alivian su pena. La casa no es lo importante. Les da igual que sea La Moncloa o una caja mal puesta debajo de un puente, lo que un perro necesita es un amo. O eso defiende la directora de la protectora. Una teoría que la existencia azarosa de Marqués se encarga de corroborar: tras años de convivencia en familia, fue entregado a la protectora cuando su edad empezó a declinar. Y no pudo superarlo. El hecho de que no fuese un cachorro, hizo que su adopción resultase más complicada, si cabe. No comía, ni bebía y en ningún momento se movió del lugar en el que lo dejó su amo el día que se deshizo de él. Murió esperando que volvieran. Murió de pena.
Adopción gratuita
La página web de la protectora, vigomascotas.blogspot.com, muestra las fotos de los animales que pueden ser adoptados. La adopción es gratuita. Se piden cuarenta euros para ponerles el microchip obligatorio y veinte euros como ayuda para la esterilización de los animales. También se ofrece la posibilidad de hacerse socio de la protectora. Es una forma de colaborar con el cuidado de los animales que viven en el refugio con una aportación anual de 14 euros.
Los teléfonos para cualquier denuncia son el 986 452 265 y el 608 986 198. Son solo números, pero pueden servir para que Chispa y los cuatrocientos perros que comparten refugio con ella dejan de pagar el pato cada vez que asoma el verano y se esconde la conciencia.