Xesús da Torre replicó en la web de La Voz a 269 e-mails de los lectores a favor y en contra de su renuncia a un trabajo en un hotel de Vigo que le prohibía hablar gallego
19 jun 2008 . Actualizado a las 20:47 h.El desempleado vigués Xesús da Torre, de 38 años y que domina siete idiomas, renunció a un trabajo de recepcionista en el hotel Ciudad de Vigo porque le prohibían hablar gallego con el director y sus compañeros. Su caso ha levantado una gran polémica en la web de La Voz. Al cierre de esta edición, la noticia había recibido 269 comentarios de los lectores que se posicionaban a favor y en contra.
Da Torre no oculta su sorpresa. «Non esperaba esta reacción. A xente anda moi alterada e saca todo de quicio e de contexto. Moitos non se escoitan ou repiten as mensaxes volcadas na web», afirmó ayer el afectado, quien reside en Vigo.
La conclusión que saca es que si hubo tanta participacuión «é porque o tema lles tocou no fondo e se identifican con el».
El afectado explicó ayer cómo ha transcurrido su vida en los últimos meses desde que rechazó la propuesta del hotel por «ilegal e amoral». El candidato consiguió trabajos de fin de semana como camarero, asistió a un curso de oficinista y se empleó como teleoperador. «Desde entón, non tiven problema por falar en galego cos compañeiros», dice. Ahora está desempleado.
Algunos e-mails cuestionan que domine siete idiomas. «Non sei cantos saben eles», replica este emigrante que estudió en la escuela de Suiza en su adolescencia. «Cando regresei asistín á escola oficial de idiomas, estudiei cinco anos alemán e tres de francés, filoloxía alemana e materias de portugués e italiano. Estudiei en Coímbra como becario Erasmus e fun profesor de alemán e inglés especializado en hostelería», dice.
No es la primera vez que le ponen problemas en un establecimiento hostelero por el idioma utilizado. «No hotel coruñés María Pita, de catro estrelas, a entrevistadora preguntoume por que non falaba español e dixen que en Galicia estamos afeitos a que cada un fale o que queira pero ela dixo que estabamos en España», comenta. No fue contratado.
Sospecha que existen más casos como el suyo y confía en que «outros se atrevan a dicir o que acontece aquí de verdade».