Tres fincas se encargan de surtir los pedidos, procedentes de Madrid, Barcelona, Polonia o Bélgica

La Voz

VIGO

«El éxito de la página radica en que los productos son muy baratos, porque trabajamos al pedido. De las huertas solo se arranca lo que se vaya a comer y eso es un ahorro», apunta la inventora de Ecoenvío. Los lugares de procedencia de las judías, lechugas o naranjas que llegan a las casas de sus clientes están situados en fincas de Tui, Redondela y Santiago.

Los resultados de estas huertas llegan a casa de gente concienciada, pero también a los que tienen morriña de la aldea. «El cliente suele ser de 35 o 40 años, con conciencia de cuidado del medio ambiente y de los beneficios para la salud de esta clase de cultivos, aunque los hay que simplemente quieren recordar sabores», afirma Diana Muñoz.

En cadena

Quien lo prueba, repite. Y además lo extiende a todos los productos que consume. No hay tortilla ecológica si los huevos y patatas lo son y el aceite no. Eso lo saben bien en Madrid, Barcelona y hasta en Polonia o Bélgica, donde han llegado los pedidos de esta página.

«Todavía estamos estudiando la posibilidad de estos casos, porque puede que los gastos de envío sean mayores que el precio de la cesta y ya no compense», apunta la viguesa, insegura sobre si podrá satisfacer la morriña de algunos Erasmus que conocieron su portal y han realizado pedidos.