La batería de mociones con la que el PP acosó al gobierno incluía la reclamación a otras administraciones de nuevas dotaciones para la ciudad. En la mayoría de los casos las propuestas fueron rechazadas por los votos de PSOE y BNG. Fue el caso de la petición de una tercera comisaría, que Xulio Calviño consideró inapropiada «cuando hace sólo unos días se ha concedido licencia para renovar la de López Mora», que pasará de sus 2.200 metros cuadrados actuales a 14.000. Antonio Martiño (PP), argumentó que el tamaño de Vigo lo exige y que ciudades como Córdoba o Granada cuentan con tres. Lo mismo ocurrió con la firmada por Corina Porro en la que se pide una unidad de lesionados medulares para el futuro hospital de referencia de Vigo que se va a construir en Valadares. Desde el gobierno se ofreció un acuerdo por consenso para que Sanidade estudiara la demanda «en el supuesto de que los datos de lesionados de Vigo así lo justifique». El PP lo consideró demasiado vago y no aceptó el acuerdo. Debido a las discrepancias tampoco se aprobaron mociones para pedir la creación de un Samur social, para la elaboración de un plan de empleo, mejoras en el reciclaje de residuos y cambios en la ordenanza de tráfico.