La Casa das Palabras costó 12 millones de euros y su mantenimiento ya supera los 600.000 anuales
VIGO
A pesar de su nombre, la historia del Verbum está marcada por los números. Unos números que se disparan cuando se habla de gastos y que merman cuando se trata de contar visitantes. Solo en seguridad, el Verbum gasta al año cerca de los doscientos mil euros. En los presupuestos para el 2008, el museo de Samil cuenta con una partida de más de 700.000 euros, aunque una pequeña parte va destinada también al Arquivo Pacheco.
Desde su inauguración en abril del 2003, dos partidos políticos han tratado de dar cierto sentido al museo. El PSOE fue el responsable de su creación, cuando Carlos González Príncipe dirigía el departamento de Cultura. El ex alcalde logró que la Unión Europea desenvolsara 12 millones de euros con el objetivo de realizar un templo dedicado a la comunicación humana. Príncipe convenció a figuras destacas de la cultura, entre quienes estaban Saramago o Rosa Regás, para que conformaran un comité de sabios. Al mes de la inauguración, Príncipe dejaba la política, el comité se desentendía del asunto y el proyecto comenzó a dar muestras de debilidad.
Las elecciones de ese año dieron una breve estancia al PSOE en la Concejalía de Cultura, hasta que el PP se hizo con las riendas del gobierno. Ignacio López-Chaves, ya al frente de Cultura, nombró director del museo a Lois Cea, al tiempo que la Universidade de Vigo iniciaba un estudio para aprovechar este espacio cultural.
La sesuda receta fue realizar todo tipo de actos en la Casa das Palabras, desde exposiciones temporales no siempre llamativas, hasta actos de índole muy variada en su sala principal. Fue entonces cuando se dio la concesión del actual café-restaurante, que aproximó el jazz a Samil, e incluso lo subió a la azotea del edificio.
Las cifras de visitantes ascendieron notablemente, pero no el interés por la exposición permanente. El gran problema que no han sabido resolver todos los implicados hasta el momento es dotar de contenidos claros y atractivos al espacio creado por Portela. Por lo menos, para que compense el gasto que genera.