redacción | Practican parkour, un espectacular ejercicio urbano de origen francés basado en los desplazamientos sobre los obstáculos urbanos, realizados con la mayor rapidez y soltura posible. Sus practicantes admiten que ven la ciudad como un campo lúdico y el mobiliario urbano como los complementos necesarios para que el juguete se estire hasta el infinito.
En A Coruña, varios grupos interconectados de unos quince chavales han llenando las escalinatas, paredes y parques con su particular modo de afrontar lo urbano. «Se trata de ver el mundo como si fuera un patio de juego», explica Javimetal, uno de los componentes del grupo Another Way Crew, mientras sus compañeros demuestran en directo su agilidad. Todo ello ante la mirada incrédula de los ancianos que pasan la tarde. «Muchas veces se asustan -reconoce- y dicen que nos vamos a partir la cabeza, pero también hay muchos que dicen que da gusto ver a gente así».
El introductor de esta singular disciplina en A Coruña fue Fabio, que al igual que todos sus amigos se resguarda bajo un alias, Chito en su caso. «Empecé en marzo del año pasado -recuerda-, vi lo que se hacía por ahí adelante en Internet y alguna película y empecé a buscar gente para practicarlo; en principio se reían de mí, pero, poco a poco, se fue animando gente y ahora somos ya muchos». De este modo fue como Kyrt, Trebla, Mae, Doce, Bundor, Miko, Fox, Javimetal o Dralks, entre otros, extendieron esta actividad que, dicen, no sólo es una serie de espectaculares piruetas sino que encierra una filosofía trasladable a otros aspectos de la vida. «Hay dos ejes que lo definen -precisa Kyrt-, la autosuperación y el desplazamiento rápido, el no pararse nunca y no detenerte ante los obstáculos».
Javimetal añade que se trata de un deporte no competitivo. «Todo lo contrario, aquí es clave la cooperación y la ayuda mutua; además, no necesitas nada para practicarlo más que unas zapatillas de deporte y ropa cómoda». Otros jóvenes de Ferrol y Vigo también lo practican, y aseguran que irá en aumento, porque «te cambia la mentalidad ante la vida -reconoce Chito-, lo ves todo de otra manera; un bordillo, por ejemplo, para mí deja de ser un simple bordillo».