Faustino el especial

Alexandra Darriba Fortes

SOCIEDAD

Faustino era especialmente raro. A pesar de ser un chico, adoraba las faldas con pompones, a Hannah Montana y el rosa. Vivía en casa de su abuela Eusebia, ya que sus padres se encontraban en un estado de absoluta confusión, que se debía a no saber si su hijo era un chico o una chica. Su abuela era una mujer normal dentro de lo que cabe, pues tenía más de siglo y medio de vida y padecía ceguera al 75 %. El día del nacimiento de Faustino, su abuela ya contaba con 120 años, así que os podéis hacer una idea de la edad de Faustino.

Faustino tenía una especialidad en el colegio: calentar la silla y aguantar las broncas de su profesor de ciencias, don Agapito, que era un exdomador de leones de un circo llamado La Rata Alegre. Por ello siempre andaba contando anécdotas de sus años mozos o amenazando a sus alumnos con sacar el látigo de siete colas si no atendían en clase. Una leyenda o un hecho es que Faustino solo compró libretas y bolígrafos una vez en su vida y que aún los conserva prácticamente nuevos. Mejor no hablar de sus notas, ya que son evidentes.

Todas las tardes, Faustino se tumbaba en el sofá junto a su abuela a ver telenovelas mexicanas, que tenían un nivel de audiencia tan bajo como sus notas. Así transcurrieron varios años, hasta que un día sus padres superaron su estado de confusión y decidieron hablar con varios psicólogos. Tras barajar diversas hipótesis, se dieron cuenta de que Faustino era una niña, y que los que tenían un problema eran ellos, que padecían alzhéimer. Fue por ello por lo que se olvidaron de que su hijo se llamaba Olivia y era niña. Los problemas que tenía con el colegio y las notas se debían a que se sentía abandonada e invisible, por lo que se deprimía.

Años después, Olivia ingresó en un internado en el que se formó correctamente e hizo muchas amistades. También se decidió a salir del armario y publicar sus memorias, un libro que tituló Mi vida como chico, que en pocos meses se convirtió en un best seller. Sus padres pasaron el resto de sus vidas en un centro de salud. Y en cuanto a su abuela, hizo un largo viaje.