Javier Rocafort defiende que la sedación bien practicada no es mortal, pero sí lo es la sobredosis, que denomina eutanasia
29 may 2011 . Actualizado a las 06:00 h.Este especialista en medicina de familia y comunitaria pamplonés, de 43 años, ejerce como director asistencial del Hospital Centro de Cuidados Laguna (Madrid).
-¿Qué le parece el anteproyecto de ley de muerte digna aprobado por el Gobierno?
-Había una gran sintonía con todos los partidos en cuanto a lo que se entiende por cuidados paliativos y qué necesitan los pacientes al final de la vida. Entendemos que acabará habiendo un reflejo en la norma que, de momento, no está muy claro.
-¿Qué garantías tiene que cubrir esta ley?
-Hoy se sabe muy bien que lo que necesitan los enfermos en fase avanzada en el momento terminal son cuidados paliativos. Este es el derecho que hay que darles. Todo lo demás, como el control del dolor o el respeto a las voluntades, es automático. Cuando intervienen los equipos adecuados, se tienen.
-¿En el anteproyecto no se cumple estas garantías?
-Focaliza dos aspectos y descuida algo los demás, aunque creo que todavía es negociable. Primero, sobre el derecho del paciente a la libre decisión, que está muy bien, pero eso ya está legislado en la Ley 41/2002. No hace falta otra ley para repetir un derecho que ya tienen los españoles. Segundo, garantiza el control del dolor y otros síntomas y la sedación como parte del tratamiento. También está bien, pero la ley debe definir cómo se articulan esos derechos, cómo se va a hacer para que el enfermo tenga acceso a esos cuidados paliativos. También es esencial que se ligue a la buena práctica médica.
-¿Por qué no le gusta el término «muerte digna»?
-Porque es muy confuso. Si pregunto a alguien si está a favor de la muerte digna, no sabrá si le hago por eutanasia o por cuidados paliativos. Por eso es mejor no usarlo. Si hablamos de cuidados paliativos, casi todos saben de qué hablamos. El término muerte digna se ha utilizado a propósito para confundir a una parte de la población.
-¿Qué diferencia hay entre la eutanasia y la sedación que adelanta la muerte?
-Una sedación bien practicada no adelanta la muerte. Es muy difícil que, si está bien hecha, influya en cuándo muere el paciente. Hay que utilizar los sedantes cuando están indicados, con las dosis adecuadas, que son las justas para que el paciente deje de tener el síntoma, no para que fallezca por sobredosis. Si se evalúa bien al paciente y se usan las dosis correctas, se le vigila y se cambian las dosis según necesita, va a durar lo mismo que duraría sin sedación. Si ponemos sobredosis y no evaluamos bien, entonces es posible que el paciente fallezca antes, y se haría queriendo. A esto ya no le llamo sedación, lo llamo eutanasia.
-¿Están en contra de la eutanasia?
-No nos posicionamos ni a favor ni en contra. No tiene que ver con nosotros. Si decimos, cuando los pacientes están en fase final y sufren, que tenemos la solución y que podemos hacer que no sufran sin necesidad de matarlos, no todo el mundo nos entiende, y parece que entonces el paciente tiene derecho a decidir. Sobre la eutanasia no tenemos nada que decir, solo que en los casos para los que se propone, que son los de enfermedad terminal, que no son los únicos en los que se sufre, tenemos otra solución. Basta ir a cualquier unidad de cuidados paliativos para darse cuenta de que es así, para ver que los enfermos han dejado de sufrir.
-¿Pero determinar las dosis correctas es subjetivo?
-En las sedaciones es casi matemático. Está perfectamente definido en las guías oficiales qué dosis, qué fármacos hay que usar y cómo se incrementan en función de cómo responde el enfermo. La posibilidad de variación es muy poca.
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