A Coruña se sitúa, con Madrid y Barcelona, como centro estatal de referencia
20 feb 2011 . Actualizado a las 06:00 h.Son ya mil los pequeños gallegos, un tercio de ellos bebés, sometidos a una operación de corazón con circulación extracorpórea y sin tener que salir de Galicia, como sucedía hasta que la cirugía cardíaca infantil entró en la cartera de servicios del Sergas. Fue en 1997, cuando se creó en el Hospital Teresa Herrera de A Coruña, del Chuac, el Área Infantil del Corazón. Ahora acaban de cumplir el millar de operaciones con la máquina corazón-pulmón, un dispositivo que permite realizar lo que se conoce como cirugía a corazón abierto, ya que oxigena fuera del cuerpo la sangre mientras los especialistas operan un órgano que en ocasiones no supera el tamaño de una nuez.
Esta cifra redonda coincide con el nombramiento como centro de referencia nacional en asistencia integral al neonato y al niño con cardiopatías congénitas complejas, concedida el 28 de diciembre junto a otros tres hospitales, dos de ellos en Madrid (Gregorio Marañón y Doce de Octubre) y uno en Barcelona, el Vall d?Hebron. La designación no solo reconoce a la unidad gallega el alto nivel de especialización, sino que lo sitúa como lugar al que remitir, desde cualquier punto de España, a niños con cardiopatías complejas. De hecho, ya ha comenzado a recibir a pequeños de Asturias y espera contribuir a tratar de todo el noroeste español.
Las cirugías con circulación extracorpórea se consideran de alta complejidad y riesgo, y suponen más del 70% de las 120 de media que practica el equipo coruñés al año. Este número podría incrementarse entre un 20 y un 30% con la llegada de pacientes de otras comunidades.
A los 15 minutos de nacer
Una parte de estos casos se detectan incluso antes de que nazcan, ya que una de las líneas de trabajo en desarrollo es la ecocardiografía fetal para localizar y programar el tratamiento de cardiopatías de riesgo vital inmediato para el neonato. Este diagnóstico previo les permitió, hace unos días, colocar un marcapasos a un bebé a los 15 minutos de nacer.
Cuando la patología lo permite, los médicos prefieren esperar a que el bebé cumpla tres meses, y por tanto gane peso y fortaleza, pero no siempre hay tiempo. En el quirófano, en la mayoría de los casos los especialistas se encuentran con auténticos agujeros en el corazón o estrechamientos valvulares, cuando no casos aún más complejos con cavidades del corazón poco o mal desarrolladas o alteraciones en la colocación.
Además, a lo largo del año realizan unos 80 cateterismos, cientos de intervencionismos diagnósticos y los cardiólogos ven a 3.000 pacientes pediátricos. El 60% de ellos reciben el alta, pero a un 40% se le diagnostica una patología que debe ser controlada, y, en casos, intervenida.