Las lascas de Arbo se usaban para la caza y el curtido de pieles
PONTEVEDRA CIUDAD
Eduardo Méndez, arqueólogo y responsable de las excavaciones de Arbo (Pontevedra), último yacimiento de la etapa paleolítica encontrado en Galicia, habla del valor de las piezas encontradas en esta zona del Baixo Miño: «En los catorce metros cuadrados excavados hasta el momento hemos rescatado lascas utilizadas para la caza y el curtido de pieles con al menos 250.000 años de antigüedad», afirma. «Estaríamos hablando de un rango de entre 250.000 y medio millón de años, por lo que los yacimientos corresponderían al Homo heidelbergensis, anterior al neandertal», continúa. «Hablaríamos de una cultura denominada industria achelense, predecesora de las industrias musteriense y chatelperroniense, propias de los neandertales».
Las excavaciones de Arbo podrán aportar próximamente más información sobre las herramientas que los pobladores del Paleolítico temprano utilizaron para cazar y defenderse, y sobre su nivel de complejidad.
Para Méndez, las posibilidades de hallar nuevos yacimientos en la ribera del Baixo Miño son extraordinarias. «Sabemos que nuestro asentamiento, que ahora se encuentra a 40 metros del río Miño, estuvo durante algún período sumergido bajo sus aguas, sometido a una sedimentación débil pero continuada, por eso las lascas de Arbo se hallaron en su posición original», explica.
«No es descartable que en el yacimiento hallemos piezas del Calcolítico y del Neolítico, pero en este caso lo que podemos asegurar es que la posición de las piezas determina que no hubo una manipulación o traslado posterior», comenta. «No es posible asegurar que descubriremos más yacimientos como este, pero todo apunta a que el Baixo Miño fue una zona de asentamiento continuado de sociedades pertenecientes a esta época», concluye.
Muy cerca de Arbo se encuentra el yacimiento de Portomaior, en el municipio de As Neves. Su proximidad a Arbo y a las excavaciones de Gándaras de Budiño (O Porriño) dan una idea del potencial que esta zona fronteriza puede tener para arrojar luz acerca del desarrollo del Paleolítico en Galicia.
El Sil como puerta de entrada
Acerca de la posibilidad de que la cuenca del Sil fuese una puerta de entrada a tierras gallegas ya en el Pleistoceno, Eduardo Méndez opina: «La idea no es descabellada, hay que tener en cuenta que las vías de comunicación eran todas naturales en la Prehistoria, probablemente los cauces de los ríos fuesen lo más utilizado para poder tener un abastecimiento de agua, y porque es donde las manadas de animales se congregaban. Sin embargo, la proliferación de yacimientos en la cuenca del Sil no tiene por qué deberse a que fuese el único camino que seguían los homínidos del Paleolítico. La cuenca del Sil y del Miño son las que tienen una mayor capacidad de sedimentación en toda Galicia, esto hace que las condiciones de conservación en esta zona sean más favorables que en otras», explica. «De todas formas -matiza-, no hay que descartar que la depresión de Lemos fuese la principal vía de entrada a Galicia. Después de todo, en sucesivas épocas ha sido la que han utilizado las diferentes civilizaciones que han poblado esta tierra, incluyendo la entrada del ferrocarril».