La recuperación de la memoria histórica judía en Galicia es relativamente reciente pero, en las últimas décadas, recibió un impulso definitivo que ha rescatado una parte singular de la historia de Galicia. Desde el siglo X hay presencia documentada de pequeñas comunidades en el reino de Galicia.
A partir del siglo XII se instalan en los incipientes burgos gallegos hasta el decreto que ordenó su expulsión. Sin embargo, la persecución en Galicia fue tardía. Las peculiaridades del territorio permitieron a los sefardíes gallegos mantenerse ocultos en sus villas de residencia, comprando cargos públicos o amparados por un entorno que nunca mostró la hostilidad que sí se dio en otras partes de la península Ibérica con persecuciones y matanzas. A principios del siglo XVII, la Inquisición efectúa su última ofensiva quemando a todos los judaizantes que no renuncian explícitamente a sus creencias.
De los más de cinco siglos de convivencia pacífica han quedado pocos testimonios. Ribadavia es la referencia, aunque existen restos de asentamientos judíos en otras localidades como Monforte y especialmente A Coruña, donde fueron encontradas dos lápidas y la biblia Kennicot, un suntuoso manuscrito en hebreo escrito en la ciudad en 1476.