Para montar su ambicioso proyecto, Adrià anuncia obras en El Bulli para acondicionarlo y crear, por ejemplo, una sala de audiovisual, si bien «se conservarán el comedor y la cocina para que pueda haber un grupo de cinco cocineros creando a la vez».
Ferran montará su fundación «con fondos propios, procedentes de otros negocios», y con ese argumento rechazó posibles problemas económicos que pudiesen explicar los cambios en su negocio. Esto le dio pie para hablar, no obstante, de la «crisis bestial» que está sufriendo la restauración en España. «Muchos profesionales sí que lo están pasando fatal, así que es hora de remangarse y echar una mano de verdad», dijo antes de dejar en el aire un proyecto de apoyo concreto a los compañeros que emprenderá «con la Administración» y que presentará en marzo.
Homenaje al Mugaritz
En su conferencia matinal sobre las últimas técnicas de El Bulli, sorprendió con una receta de camarones gallegos crudos al té y una elegante disculpa: «Perdonadme por el atrevimiento de presentar un plato de camarones aquí, en Galicia», dijo antes de precisar que también las algas del plato son gallegas. Ensalzó la enorme cantidad de productos que se ganaron para la gastronomía en los últimos años y destacó en esa labor «el trabajo de Porto Muiños» o lo que denominó «las algas de Antonio», en referencia a Antonio Muiños, presente en el auditorio. Un auditorio que puso en pie cuando pidió un aplauso colectivo por el restaurante Mugaritz, destrozado recientemente por un incendio en la cocina.