Néstor es uno de los muchos gitanos que profesan la religión evangélica. Casado y con dos niños, este lucense se prepara para ser pastor. Mientras, participa de su iglesia dirigiendo una escuela dominical con chavales de Lugo de entre 13 y 19 años: «Empezamos con siete y ahora ya somos 16. Muchos son chicos que estaban por la calle, y en la iglesia aprenden a salir de las cosas malas. Son chavales que ya saben lo que hay, porque lo han vivido».
Néstor sabe que la iglesia evangélica ha hecho mucho por la normalización de su pueblo: «Los gitanos antes creían en vírgenes, en estampitas, pero en el Evangelio vieron algo diferente, verdadero, y por eso lo han seguido. La Iglesia de Filadelfia es la que más crece en España», asegura.
Dice Néstor que no tiene problemas para acudir a otras iglesias que no sean la suya, «Aquí, en Lugo, ya he ido a otras iglesias. No hay problema, Dios está en todas ellas». Pese a los profesores que hay en Lugo, sus hijos no han ido a clase de religión, por falta de maestro. Aunque de educación religiosa no carecen.