Dinamarca libera con cargos a los cuatro activistas de Greenpeace

SOCIEDAD

Estuvieron en prisión durante veinte días, pero sigue pendiente la vista que podría devolverlos a la cárcel

07 ene 2010 . Actualizado a las 09:15 h.

«Koro, ya está, ya está». Emocionado, y mucho más delgado de lo habitual, el director de Greenpeace en España, Juancho López de Uralde, anunciaba a su mujer, Koro Castellanos, con un mensaje escueto su puesta en libertad tras veinte días de prisión preventiva en una cárcel danesa. Pasaban las seis y media de la tarde cuando tanto Juancho como los otros tres activistas que habían sido detenidos el 17 de diciembre tras colarse en la cena de gala de los jefes de Estado que participan en la cumbre del clima de Copenhague abandonaban la penitenciaría.

Anoche durmieron en el Rainbow Warrior , el buque insignia que la organización ecologista había atracado en la capital danesa, pero desde ayer mismo tienen libertad de movimientos y pueden abandonar el país para regresar a sus naciones de origen. Aunque tendrán que regresar para participar en el juicio que estaba previsto para hoy, aunque finalmente fue aplazado sin fecha. Han salido en libertad, pero la Justicia danesa mantiene sobre ellos los cargos que llevaron a su detención: entrar ilegalmente en una propiedad del Estado y poner en peligro la seguridad de la reina, suplantación de una autoridad pública y falsificación de documentos. Se enfrentan todavía a un juicio ante los tribunales daneses que podría llevarlos a prisión.

«Estamos muy contentos porque su liberación ha sido un regalo de Reyes, pero no ha sido una victoria para la sociedad civil», se lamentaba ayer la portavoz de Greenpeace Pilar Marcos, que prácticamente a la misma hora en que se conocía la liberación de Juancho López Uralde participaba en una vigilia junto a otros 300 activistas frente a la Embajada de Dinamarca en Madrid para pedir su liberación. «Es una derrota para la sociedad civil -precisa- porque, dentro de lo absurdo que ha sido todo el tratamiento que han recibido, ha sido un atentado contra los derechos humanos que no se permitiría en ningún país democrático. En cualquier Estado de derecho no se puede mantener a unas personas 20 días en prisión sin haber sido sometidas a juicio, y solo por pedir a los líderes mundiales que actuasen para combatir el cambio climático». En una línea parecida se manifestó el director ejecutivo de Greenpeace Nordic, Mads Chistensen, quien señaló que «el encarcelamiento innecesario de estos cuatro activistas pacíficos ha sido, efectivamente, un castigo sin juicio. La duración de esta detención sin juicio está fuera de toda proporción por una simple protesta con un objetivo legítimo».

López de Uralde y sus compañeros apenas hicieron ayer declaraciones, y hoy ofrecerán una rueda de prensa a bordo del Rainbow Warrior .