Los padres católicos se negarán a la retirada de los crucifijos de los colegios por ser una «imposición moral»
SOCIEDAD
El PSOE defiende que la norma afecte a los centros públicos, y ERC dice que se acordó que fuera para todos
04 dic 2009 . Actualizado a las 02:46 h.La proposición no de ley aprobada por el Congreso de los Diputados en la que solicita al Gobierno que prohíba los crucifijos en los centros escolares ha provocado la indignación en las instituciones y asociaciones católicas, mientras que ha sido aplaudida por las organizaciones laicas.
Los más drásticos en su reacción han sido los padres católicos. La Concapa (Confederación Católica de Padres de Alumnos) manifestó que «desobedecerán» cualquier norma que se dicte imponiendo criterios morales contrarios a los de los padres. «También supone un atentado contra la libertad religiosa de los alumnos, a los que se desprecia y se les impone el criterio gubernamental como si fuera una dictadura. El crucifijo es un signo cultural e histórico que no resulta ofensivo para el no cristiano o el ateo, ya que su presencia no obliga a nada», señala el comunicado de la Concapa.
Esta posición es compartida por la Cofapa (Confederación de Padres de Alumnos), que aseguró que prohibir los signos religiosos en los colegios es una «imposición moral», y que tendrían que ser los consejos escolares los que tengan la última palabra.
Rouco, en contra
Quien también mostró su rechazo más absoluto a esta propuesta parlamentaria fue el presidente de la Conferencia Episcopal Española y cardenal arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela, quien expresó su deseo de que la proposición «se quede ahí y no vaya más allá». Para Rouco, con la retirada de este símbolo de los colegios estatales españoles se privará a las familias y a los niños «de poder ver el signo más fundamental y característico de su fe, y no solo de su fe en abstracto, sino de la fe que ha configurado su historia personal».
En esta línea se expresó también el PP, quien por boca de su diputado Esteban González defendió que los españoles y los europeos tienen una tradición más allá del hecho religioso, «y si por combatir la religión acabamos renunciando a nuestra tradición y cultura no quedará nada de nosotros».
Por su parte, la Ceapa (Confederación Española de Padres), de tendencia laica, respaldó la iniciativa parlamentaria, pues los centros escolares deben de ser «lo más neutro posible, para que nadie se sienta segregado, ni aludido ni perjudicado ni molestado en sus propias creencias».
Pero incluso entre los partidos que aprobaron la proposición han surgido las discrepancias. Mientras el portavoz de ERC, Joan Tardá, que presentó la moción, insistió en que quedó claro que la norma debería afectar a todos los centros escolares, el ministro de Justicia, Francisco Caamaño, dejó la puerta abierta a que los centros concertados y privados puedan mantener sus símbolos religiosos.