«Hay un hecho que se constata en muchos países de Europa y también en España, que existe un lento pero continuo declive de los alumnos que cursan ciencias». El diagnóstico, avalado por los datos, lo ofrece el profesor de la Universidade de Santiago Juan Ramón Gallástegui, que forma parte de un grupo elegido por la Unión Europea para desarrollar el programa Mind the Gap , dirigido a aportar nuevas estrategias para incentivar el interés por la ciencia en las escuelas. Faltan vocaciones científicas, pero el actual sistema educativo no las estimula lo suficiente, pese al esfuerzo de muchos profesores.
¿Qué es lo que falla? Descontado el hecho de que las ciencias requieren un mayor esfuerzo y disciplina que las humanidades, el método de enseñanza tiene un amplio margen de mejora, pero también existe una falta de expectativas. Los alumnos, según los especialistas consultados, creen que el esfuerzo que requiere una carrera científica no se ve luego compensado con una digna salida profesional. «Si tuviéramos más Zeltias, seguramente habría más investigadores en Galicia, pero esa salida hoy no se la plantea mucha gente», resume José Antonio de Lorenzo Pardo, profesor de Física en el IES Salvador de Madariaga, de A Coruña. Y Juan Ramón Gallástegui coincide en el dictamen: «Si a los científicos que trabajan en España se les pagase mucho y bien, ya verías como los alumnos se animarían, pero en este momento animar a un chico a seguir una carrera científica es ponerlo en un callejón sin salida».
La situación es más preocupante aún si se considera que Galicia tiene un déficit de 4.000 científicos que ni la escuela genera ni el sistema público y privado sería capaz de absorber. Margarita Cimadevila, profesora de Química y directora del IES Urbano Lugrís, no cree, sin embargo, que falten vocaciones científicos. A su juicio, al igual que el de muchos de sus colegas, existe otro problema no menos preocupante: el ninguneo de la ciencia en el diseño curricular.
«Muchos alumnos no llegan ni a conocer lo que es la Física y la Química», asegura Cimadevila. Estas dos asignaturas son obligatorias en 3.º de ESO, con dos horas a la semana, pero opcionales en 4.º. ¿Qué ocurre? Que muchos alumnos que quieren estudiar Medicina o Farmacia, para lo que se pide una nota de corte muy alta, renuncian a la Física porque temen que les rebaje el expediente. «Como non lle dean unha volta a isto, seguiremos á cola en todos os informes Pisa», señala el presidente de la Asociación de Ensinantes de Ciencias de Galicia (Enciga), Paulino Estévez.