En lo que va de curso apenas ha habido bajas de profesores, lo que ha permitido mantener el ritmo de las clases
«Houbo no principio un temor xeralizado, pero despois o boca boca fixo que a xente se fose tranquilizando». La frase es de Daniel Candón, responsable nacional de Ensino Medio de Comités, la agrupación estudiantil, pero resume a la perfección el sentir del colectivo de la educación ante la gripe A(H1N1). Además, demuestra que en este asunto parece haber unanimidad, ya que Comités es una organización muy combativa.
Profesores, padres y Administración admiten que en septiembre había bastante miedo y desconfianza ante la posibilidad de una epidemia muy seria. Sin embargo, conforme pasaron las semanas, la tranquilidad se convirtió en la tónica general. Estos últimos días, con tanta lluvia y frío, muchos centros gallegos han quedado diezmados por la gripe. Lo normal es que en cada aula falten cuatro o cinco niños -en varios casos llegaron a los quince- de los veinticinco que como máximo tiene que haber en una clase de primaria.
Buen trabajo en los centros
Los que hasta ahora no parecen haber sucumbido a la epidemia son los profesores. Interrogados los sindicatos, las consellerías y las APA, no había constancia de brotes importantes de gripe entre los maestros, lo que ha permitido mantener la total normalidad en el ritmo de las clases. Virgilio Gantes, presidente de las APA de colegios públicos, que a su vez son responsables de muchos comedores y actividades extraescolares, comparte esta apreciación: «En nuestros servicios no tenemos bajas significativas y eso es fundamental para que la situación se viva con normalidad». Para este padre, lo más destacado es el eficaz trabajo en los centros: «El jefe o responsable de la pandemia en cada colegio -apunta Gantes- está actuando muy bien, se está tomando muy en serio el protocolo», y así «llama a las casas de los niños que faltan a clase para saber cuál es el motivo de la ausencia». Milagros Cervantes, responsable de Congapa, las APA de centros concertados gallegos, apunta a la información como clave: «Las familias están muy informadas y los medicamentos funcionan muy bien. Al principio había miedo y desconocimiento, pero ahora vemos mucha tranquilidad».
Solo falta esperar a cómo se va desarrollando el curso, y por eso todo el sector sigue vigilante ante lo que pueda ocurrir, especialmente hasta el próximo mes de febrero.
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