El caballo y el cerdo se unen a la todavía reducida lista de animales cuyo genoma ha podido ser descifrado
08 nov 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Un perro, un gato, un chimpancé, un mono rhesus, un ratón, una rata, un gusano, una vaca... Todos estos animales y alguno más han entrado ya en el arca de Noé de la genética, en la que también han encontrado un hueco especies tan exóticas como el ornitorrinco, tan molestas como el piojo, o incluso otras ya extinguidas como el mamut lanudo. La colección es todavía reducida, pero las nuevas herramientas de la genómica, impulsadas tras la secuenciación del genoma humano en el 2003, han permitido un crecimiento mucho más rápido del esperado. De hecho, a la hasta ahora exclusiva lista se han incorporado en apenas dos semanas dos nuevos ejemplares: el cerdo y el caballo.
Pero ¿por qué es importante obtener la secuencia genética de un animal? Fundamentalmente porque comparten, en mayor o en menor medida, una gran afinidad genética con los humanos e incluso les afectan las mismas enfermedades. Muchos animales, de hecho, han sido utilizados durante años como modelos de enfermedades humanas. Así, si se sabe qué genes están involucrados en una versión animal de una patología, se puede aislar el gen equivalente en el hombre.
Un ejemplo de esta similitud es el del cerdo, muy parecido a los humanos en su fisiología, conducta y necesidades nutricionales. Otro tanto ocurre con el caballo. El estudio del genoma de la yegua purasangre Twilight , cuya secuencia se dio a conocer esta semana en Science por parte de un equipo internacional de científicos, aportará una información muy valiosa. No en vano, hombres y equinos comparten gran parte del ADN y los primeros sufren, además, más del 90% de las enfermedades hereditarias que muestran semejanzas con la de los humanos.
«Los caballos y los humanos padecen enfermedades similares, por lo que la identificación de los culpables en los caballos promete aportar conocimientos más profundos sobre las enfermedades en estos dos organismos. La secuencia del genoma del caballo es un recurso clave que nos permitirá alcanzar este objetivo», explica Kerstin Lindblad-Toh, uno de los científicos que han contribuido al último hallazgo de la ciencia.
Evolución
Pero conocer el genoma de los animales también tiene implicaciones en la evolución, ya que la comparación de la información genética permitirá ahondar en episodios que fueron clave en los distintos cambios experimentados por las especies. «Nadie sabe cómo obtuvieron su trompa los elefantes, ni cómo aparecieron los lunares en los leopardos», constata David Haussler, uno de los científicos del consorcio que ha puesto en marcha el programa Genome 10k, que pretende obtener la secuencia genética de 10.000 especies. Elefantes, rinocerontes, orangutanes o conejos podrían ser los próximos en incorporarse al arca de Noé genética.