La novena edición de Termatalia será una buena plataforma para que la Asociación de Balnearios de Galicia exponga sus reivindicaciones, centradas en la redefinición del término spa , que está creando, dicen sus responsables, un perjuicio al turismo gallego. La cuestión, según Benigno Amor, su gerente, es que «en todo el mundo» significa 'balneario', es decir, un establecimiento con aguas termales, mientras que en España se refiere a salones de relajación y belleza en los que el agua juega un papel importante. Pero puede ser agua del grifo, no necesariamente de fuentes mineromedicinales. «Con frecuencia se produce una frustración en el turista que llega a Madrid, por ejemplo, y se mete en un spa pensando que se trata de un balneario, cuando no lo es en absoluto», agrega.
Portugal, el ejemplo
La cuestión es que esta denominación, contraria a lo establecido en el resto del mundo, perjudica a Galicia, porque mientras esta comunidad tiene una de las ofertas más completas de España en balnearios y captaciones termales (más de 300), el turismo de spa « lo lideran las autonomías de sol y playa, como Andalucía», que se beneficia de la confusión en torno al nombre. Balnearios de Galicia propone «resolver la denominación de spa para que, como sucede en los demás países, solo se pueda aplicar a la tenencia de aguas termales», una restricción del nombre que ya ha realizado Portugal.
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