Agosto da un leve respiro al Ártico

A. Prádanos

SOCIEDAD

A diferencia de años anteriores, el paso del Noroeste permanece cerrado por el hielo debido a un cambio en los patrones de la circulación atmosférica en la zona

27 ago 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

En pleno deshielo estacional, la banquisa ártica parece resistir los embates del verano en mejores condiciones que en los últimos dos años. A estas alturas del verano, las dos rutas principales de navegación transoceánica por el Ártico, el paso del Noreste y el mítico paso del Noroeste descubierto por Amundsen, permanecen cerradas por el hielo y las observaciones satelitales atestiguan que en la primera mitad de agosto el ritmo de fusión del océano boreal se ha ralentizado. Aunque el pico máximo de deshielo estival llegará en la primera quincena de septiembre, parece poco probable que se repita el récord histórico del 2007, cuando se perdió una masa de hielo superior al tamaño de Alaska.

En el Ártico las temperaturas medias han subido el doble que en el resto del planeta y el declive de sus hielos es tan acusado que cualquier detalle positivo, por modesto que sea, se recibe con una mezcla de alivio y cautela. Según los últimos registros del Centro Nacional para la Nieve y el Hielo (NSIDC) de Boulder (Colorado), organismo mundial de referencia para el estudio del Ártico, el pasado 17 de agosto la banquisa alcanzaba una extensión de 6,26 millones de kilómetros cuadrados, casi 800.000 más que por las mismas fechas del 2008 y un millón más que en el 2007.

Además, durante la primera mitad de agosto, el ritmo de deshielo diario fue menor que en los dos años previos, los peores del último cuarto de siglo, y también se moderó la fusión respecto del mes de julio. La razón, un cambio en los patrones de la circulación atmosférica de la zona, que han empujado el hielo hacia la costa de Siberia en lugar de expulsarlo a aguas cálidas fuera del perímetro ártico. A falta de tres semanas de deshielo estival, «parece improbable que en el 2009 se repita el récord mínimo de hielo», asegura el boletín del NSDIC. No obstante, por bien que vaya todo, a mediados de septiembre el tamaño actual del Ártico será muy inferior al promedio registrado entre los años 1979 y 2000, en los que no bajó de los ocho millones de kilómetros cuadrados, recuerda la institución.

El mínimo, en el 2007

Además del mínimo absoluto de hielo en el verano del 2007, un detalle pasmó a la comunidad científica; ese año, el paso del Noroeste entre los archipiélagos del Ártico canadiense quedó expedito para la navegación convencional, sin necesidad de rompehielos. Era lo nunca visto desde que existen registros y dio la medida de lo que la crisis climática depara al océano boreal. En el 2008 los hielos resistieron un poco más, aunque se abrieron extensas vías de agua en la ruta establecida por Roald Amundsen en 1905 por el canal de Parry y el estrecho de McClure. Este año los satélites de la ESA y de la NASA muestran todavía hielo estable en muchos de los meandros y canales del célebre cruce entre el Atlántico y el Pacífico, buscado por todas las potencias marítimas durante siglos.

A día de hoy la banquisa aguanta también en el paso del Noreste, aunque los expertos calculan que podría abrirse pronto, durante el pico de deshielo de septiembre. La apertura o no de los pasos que conectan el Atlántico y el Pacífico por el norte depende en distinto grado de la circulación atmosférica y del espesor del hielo ártico.

El relativo buen comportamiento de los hielos árticos este año no debe llamar a engaño, dicen los climatólogos del NSDIC y de otros centros investigadores. El hielo joven que se forma cada invierno es endeble, incapaz de aguantar las temperaturas estivales, y año a año menguan también la extensión y el espesor de los hielos plurianuales concentrados alrededor del Polo Norte. Esa es la dinámica actual.