El Hospital La Fe experimentó la técnica facial en ratas durante varios años

La Voz

SOCIEDAD

21 ago 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Licenciado en Medicina y Cirugía por la Universidad Complutense de Madrid (año 2000), Landín Jarillo viene siendo como el hombre de confianza de Pedro Cavadas en su fundación. Aparece a su lado en las ruedas de prensa en las que explica las operaciones de mayor envergadura, y estuvo ya en la de diciembre del 2006, cuando Cavadas dirigió el primer implante bilateral de antebrazos y manos realizado a una mujer en todo el mundo. Es también un habitual en las misiones filantrópicas que la Fundación Pedro Cavadas lleva a cabo en el oeste de Kenia, donde realiza cirugía reconstructiva en niños mutilados.

En el Congreso Nacional de la Sociedad Española de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética de mayo del 2007, Landín avanzaba ya que el equipo de Cavadas preparaba un futuro trasplante de cara.

Para ello, según explicó en su ponencia, el hospital practicaba con ratas a las que se les modificaba el rostro. «El trasplante facial experimental en ratas del Hospital La Fe es el primer trabajo a nivel mundial que demuestra que después de un trasplante de cara se pueden recuperar la sensibilidad y el movimiento», avanzó entonces el cirujano, que recalcaba ya un punto básico en la intervención del martes pasado: «A la hora de realizar un trasplante facial es clave la recuperación de la sensibilidad y el movimiento, porque la cara es la región más social de nuestro cuerpo. Es necesario para nuestra supervivencia psíquica y funcional».