Paz en el corazón de la ría

Cristóbal Ramírez

SOCIEDAD

Tiene una ubicación perfecta, un orografía benigna y un clima envidiable. Es ideal para un tranquilo fin de semana en familia

09 jul 2009 . Actualizado a las 02:15 h.

No hay demasiada gente aún en esa isla que casi dejó de serlo hace un cuarto de siglo: A Illa de Arousa. Poblada por el norte, el sur se mantiene virgen y protegido conformando el parque natural de O Carreirón.

Se proceda de donde se proceda, la recomendación es dejar la Autopista del Atlántico en el km 119 y dirigirse a Cambados. Antes de llegar a esta localidad, en la tercera rotonda, aparece un cartel que indica cuál es el camino a A Illa. Y una vez en ella, la visita se comienza por cualquier lado. Por la derecha, por ejemplo, e inmediatamente se pisa la parte habitada, casi cinco millares de vecinos algo apretados, dos puertos (el tercero, que existe, es pequeño) y multitud de lugares para comer, incluso con terraza.

La visita a la oficina de turismo resulta obligada, y por dos razones: por la cantidad de información que tienen y por el local, una antigua conservera en excelente estado que explican solo martes y jueves a las 12.00 (hay que reconocer que eso suena algo extraño: los fines de semana, que es cuando más gente acude a A Illa, no existen esas visitas guiadas). Allí le indicarán cómo ir a los dos lugares más interesantes de esa parte norte: el faro y el mirador. Al primero se llega por pista de tierra desde un punto en el que lo mejor es aparcar el coche, ya que son solo 300 metros en cómodo descenso.

El faro se alza en Punta Cabalo, formada por enormes bloques graníticos. El mirador, con un sagrado corazón en lo más alto, cumple la función que se le asignó, ya que desde él se domina la isla entera y, por supuesto, ambas riberas de la sin par ría de Arousa; al pie del mirador esperan As Escorregadoiras, unas piedras muy conocidas por las que históricamente los niños se tiran «al resbalillo».

Paseo de hora y media

A la parte sur de la isla se accede por carretera ancha que remata en una rotonda. Ahí, al frente, queda una «aceña» y una parte de O Carreirón. Visita rápida para dar marcha atrás y girar a la diestra con el fin de ir a los cámpings y acabar justo en la entrada del parque natural (existen varios lugares donde aparcar, pero no gratis). A partir de ahí no queda otro remedio que emplear las piernas, pero el recorrido circular no ofrece dificultad. En hora y media está uno de nuevo en el punto de partida en el caso de que se elija el trazado largo. El corto obvia algunas playas, pero reduce en media hora la excursión.