Golpe al desarrollo tecnológico

La Voz

SOCIEDAD

El caso contra Pablo Soto no parece en realidad más que una forma de enviar un mensaje en el sentido de que la industria audiovisual no está dispuesta a renunciar al control de este nuevo medio de distribución, y si le ha tocado a él ser el demandado probablemente es por la visibilidad de sus programas y el número de usuarios que se les suponen. Lo que pasa es que esto es como acusar al fabricante de un arma del mal uso que se pueda hacer de ella, y en el caso de que Soto fuera condenado podría hacer que en el futuro empresas y programadores se plantearan si merece la pena meterse a desarrollar nuevas tecnologías en el campo de la distribución de contenidos ante las consecuencias que pudiera tener para ellos el uso que se hiciera de ellas.

Y sería una auténtica lástima, ya que cada vez se tiende de manera más clara a un modelo de distribución de contenidos a través de Internet, un campo en el que además los costes de entrada son muy bajos y no hace falta ser una multinacional para hacerse un hueco, como ha demostrado Soto y como en su momento demostró Shawn Fanning con Napster, que también fue objeto de una demanda en los Estados Unidos que acabo con él.

En cualquier caso, sea cual sea el resultado del juicio, cuya sentencia se espera para junio, lo más seguro es que hasta dentro de varios años no sepamos el resultado final, ya que lo más probable es que la sentencia sea recurrida, se produzca en el sentido que se produzca. Y quien sabe si para entonces el caso será ya irrelevante debido a la aparición de algún otro avance tecnológico.