Los principales textos de Ciudadanía siguen las doctrinas del Supremo

SOCIEDAD

30 ene 2009 . Actualizado a las 10:43 h.

Los libros de Educación para la Ciudadanía de 2.º de la ESO -único curso en el que se imparte este año en Galicia- que más se repiten en los colegios gallegos parecen cumplir los preceptos del Tribunal Supremo de que la misión de la asignatura es inculcar a los alumnos los valores constitucionales de España.

Analizadas cuatro editoriales -SM, Edebé, Xerais y Anaya-, el contenido es muy similar. En todos se hace hincapié en la necesidad de que haya leyes aprobadas en el Parlamento para poder vivir en libertad; en que la solidaridad mejora a las personas y a los países, y en que la igualdad es un principio básico de convivencia.

Los temas potencialmente más polémicos de la asignatura -las familia y sus diferentes manifestaciones, la sexualidad, la religión, el consumo de drogas, el racismo y la xenofobia- son tratados de una manera cuando menos aséptica ?-exceptuando el caso más audaz de Xerais- para dar cabida a todas las sensibilidades dentro del marco constitucional.

Sobre estos temas, en cada manual hay alguna peculiaridad. Edebé, por ejemplo, no habla de sexo, drogas, aborto o familias particulares; sí hace hincapié en las relaciones personales (como saber decir que no), en la participación social (política, en el entorno o en el colegio), el pluralismo social, el consumidor, el medio ambiente o la circulación vial.

SM sí se adentra en asuntos más espinosos (como la sexualidad) remarcando la dignidad humana; relaciona el sexo con la responsabilidad, aunque incorpora una tabla sobre embarazos no deseados; también habla de los sentimientos que se generan en las familias y los enfrentamientos (como los derivados de la adolescencia); y de la lealtad y el amor. Singular es su esfuerzo por la resolución inteligente de los conflictos y por la vertiente de ciudadano que tiene cada persona.

El libro de Anaya sigue la misma línea anterior: explica los conceptos básicos apelando a la responsabilidad y al respeto. Diferencia entre atracción sexual y amor, habla de que la tendencia general es la heterosexualidad pero indica que también hay gais, y reproduce un texto de la ONU en el que se niega que la educación sexual fomente la promiscuidad. El diálogo como forma de resolver los problemas, la participación (en casa, la escuela o la vida político-social) y la igualdad son otros ejes del libro.

El texto que ofrece Xerais es el más audaz. Habla de la división del trabajo por sexos, la violencia machista y el patriarcado: del abuso sexual infantil y del acoso escolar (el único de los analizados que lo hacen); del botellón y los accidentes de tráfico; de la sociedad civil (con fotografía de una manifestación contra la guerra de Irak); hace un repaso bastante detallado de la Constitución y termina el libro con una visión muy somera de la inmigración, el cambio climático y el avance de la ciencia.