El paciente, un hombre de 38 años, se trasladó a vivir a la ciudad desde Portugal para poder operarse en el centro
21 ene 2009 . Actualizado a las 02:00 h.El Complexo Hospitalario Universitario A Coruña ha realizado el primer trasplante de pulmones y riñón en un mismo acto quirúrgico, operación sobre la que no existen casos previos publicados, según indicó el responsable de cirugía torácica, José María Borro, y que constituye un reto importante, dado que «son órganos que se llevan mal: el riñón necesita en el posoperatorio aporte de líquidos, y el pulmón, todo lo contrario». Para ello, el equipo médico procuró «un difícil equilibrio» manteniendo la diálisis durante un tiempo tras la doble intervención a un hombre de 38 años afectado por fibrosis quística e insuficiencia renal.
El trasplante se realizó el 3 de octubre y ayer mismo el paciente, Jorge Matos, aseguraba sentirse «bien» tras haber superado una auténtica maratón de imponderables. Hace dos años, cambió incluso su residencia de Oporto a A Coruña para tener la oportunidad de pasar por el quirófano si aparecía el donante adecuado, y antes de ser operado fue llamado en dos ocasiones, aunque finalmente los órganos no eran válidos. «En Portugal ?-explicó ayer- estaba fuera de la lista y no hubiese tenido ninguna oportunidad», de modo que salvó un montón de trámites burocráticos para optar al programa coruñés. «Vine por el prestigio del centro», dice.
El tiempo en lista y la espera por la llamada fue «muy duro», sobre todo porque su mujer y su hijo (José Carlos está a punto de cumplir los 8 años) tuvieron que regresar a su San Tirso de origen y limitar las visitas a vacaciones. Ella tenía que volver al trabajo, y el pequeño, al cole.
48 días críticos
El 3 de octubre y tras ocho horas y media de quirófano no se terminó, sin embargo, la lucha de Jorge Matos. «Hubo complicaciones importantes», resume.
Estuvo 48 días intubado, sin poder hablar ni casi moverse en reanimación. «No conseguía dormir, fue traumático. Cuando llegaba la noche me entraba miedo, no podía estar solo». La mejoría que llegó después le ha permitido seguir bajo vigilancia médica, pero en el hotel de pacientes, y no le da llegado el momento de salir definitivamente. «Volvería a hacerlo», asegura ahora, convencido de que «merece la pena». Habla Jorge de la esclavitud de depender de la diálisis, cuatro horas diarias tres días a la semana, y, sobre todo, de volver a respirar: «A partir de ahora -dice-, podré correr con mi hijo».