«En el Sur, la realidad es más dura de lo que pensamos, por mucho que te hayan contado antes»

La Voz

SOCIEDAD

Apenas cinco años le han servido a Isabel para vivir de cerca casi de todo: «He estado trabajando en nutrición, en campos de desplazados por conflictos armados, epidemias de cólera, meningitis, sarampión, ébola...». Dice ahora que poco o nada tiene que ver todo lo que ella ha visto en este tiempo con la imagen que desde fuera se puede tener de lo que sucede en esos países: «La realidad es más dura de lo que pensamos o nos imaginamos, y por mucho que te cuenten o te digan , hasta que no ves a un niño morir de hambre, o a familias enteras viviendo debajo de una tela porque huyen de la violencia de una guerra, no puedes imaginarte o llegar a entender qué injusto es este mundo». Es ello, reflexiona, lo que la invita a tratar de construir «un mundo más justo».

Esos momentos, con todo, no le hacen perder el ánimo. Tampoco el exceso de burocracia que se encuentra en los proyectos ni el echar de menos a la gente que quiere tras su trabajo por siete países en cinco años. «En mi opinión, esta es una de las mejores experiencias que se pueden tener, conoces otras culturas y otras maneras de entender y de vivir la vida, conoces gente diferente, personas que te hacen entender qué es lo realmente importante, y, como siempre, la gente que menos tiene es la que más cosas te enseña».