Investigan cuatro uvas autóctonas para crear tintos más complejos

Xavier Lombardero

SOCIEDAD

La Estación de Viticultura e Enoloxía de Galiza (Evega) está seleccionando los mejores clones de cuatro variedades de uvas autóctonas tintas como son las brancellao, sousón, espadeiro y caíño tinto. Anteriormente los investigadores de los centros de Leiro (Ourense) y Ribadumia (Pontevedra) habían realizado una preselección en las mejores cepas de Galicia para cada una de esas castas y en la actualidad se realizan los injertos en dos fincas experimentales.

El director de la Evega, Ignacio Orriols Fernández, explica que la investigación tardará años en completarse pero son variedades que producen bien y que, una vez se desarrolle su viticultura para mejorar su maduración, podrán obtenerse vinos de gran calidad y diferentes. «Non podemos definir por onde vai ir o mercado, pero o consumidor empeza a cansar duns caldos moi definidos. Estas castes non moi coñecidas dos vellos viños galegos poden traer cousas novas, viños plurivarietais diferentes tamén en canto ás zonas e denominacións». No todo el tinto gallego es mencía.

Los clones seleccionados llegarán a los viticultores como material certificado en los viveros, evitando enfermedades y virosis. Los investigadores buscaron ejemplares en cepas centenarias, como un indicador de su buena resistencia a las enfermedades, y buenas condiciones genéticas. «Foi necesario un traballo de campo exhaustivo, baseado nun contacto directo cos viticultores, que remitiron en moitos casos ás cepas cultivadas polos seús avós e bisavós», indicó la bióloga Emilia Díaz.

Tras la localización, se marcaron más de 230 cepas, y se eligieron finalmente 21 de brancellao, ocho de sousón, nueve de caíño tinto y seis de espadeiro. De esta forma, se redescubrirán variedades exclusivas de elevada acidez que fueron diezmadas por las plagas de filoxera, oidio y mildiu, y a menudo sustituidas por otras castas foráneas de mayor producción, quedando en el mejor de los casos como complemento en los procesos enológicos. Sus características de acidez, colores y taninos vuelven a demandarse para vinos más complejos.

Adaptadas al clima

Una de las claves de este proyecto de las consellerías de Medio Rural e Innovación e Industria, es conseguir vides mejor adaptadas al cambio climático. Las variedades sousón y brancellao son de ciclo largo, maduran más tarde que la mencía, por lo que responderían bien al previsible aumento de temperaturas y el retraso de las lluvias de otoño.

El director de la Evega cree que el aumento de temperaturas dará más protagonismo al sousón (también llamada retinto), con una mejor maduración, si el ciclo de lluvias no cambia significativamente.

Al igual que las caíño tinto y espadeiro sirven para elaborar tintos en O Ribeiro y Rías Baixa, las brancellao y sousón están presentes sobre todo en la elaboración de caldos de Valdeorras y Ribeira Sacra, pero también en las dos anteriores. ¿Significa esta recuperación una menor apuesta por el «viño do ano» con el fin de elaborar crianzas en Galicia? No, según Orriols: «Serven perfectamente para facer viño xove. Ten que haber de todo, e os de crianza haberá que facelos cando as uvas cumpran as condicións». La menor carga por hectárea también influirá en la mejor maduración y calidad final del vino.