Indicadores de riesgo para un trastorno que tiene muchos niveles

La Voz

SOCIEDAD

El autismo limita la comunicación y la interacción social y afectiva, y los niños que lo padecen tienen graves problemas de integración.

Mira poco a la cara

Es reacio a mirar a los ojos de su interlocutor, tal vez solo lo hace con una o dos personas. No suele mirar a la cara ni cuando quiere mostrar algo.

No le interesan los demás

El niño con TEA parece ajeno a los intereses de los demás niños (y también de los adultos). No se relaciona con el resto.

Juegos muy singulares

Se empecina en un juguete o un estímulo concreto (las ruedas, por ejemplo) más allá de lo razonable. Y suele jugar poniendo los objetos de una forma singular (en línea o boca abajo).

Sin imaginación

Además de entender todo de forma literal («no me tomes el pelo» puede ser respondido muy seriamente con un «a mí no me gusta comer pelo»), no sabe jugar con la imaginación (suponer que es tal personaje en tal circunstancia). En general, le cuesta seguir los juegos con los demás niños.

Extrañas reacciones

Llora o se ríe sin motivo, se enfada cuando hay cambios en el ambiente o es muy sensible a estímulos concretos. A veces pierde el lenguaje o es singular y repetitivo.