Luis del Moral, de la empresa coruñesa Rubine e Hijos, conoce el mundo de los cruceros por dentro y por fuera, como consignatario de los buques que atracan en los puertos de A Coruña, Ferrol y Vilagarcía y también como experimentado crucerista. «Existen barcos de todas las categorías, como ocurre con los hoteles -explica-. Los hay que cuestan 100 euros por persona y día, pero también hay barcos de 600 euros diarios, con unos servicios más exclusivos». Las propias compañías están especializadas en viajes dirigidos a una élite o a turistas de clase media.
Como viajero, Luis del Moral asegura que los cruceros son «la manera más cómoda de viajar». «Llegas al puerto donde embarcas, deshaces la maleta y no vuelves a hacerla hasta que te vas a pesar de que visitas varios lugares», explica.
Llegar a cada nueva ciudad «con las manos en los bolsillos» sin preocuparse del equipaje o de dónde se va a pasar la noche es el aspecto que él más valora de esta forma de viajar. «Sabes que el hotel va a ser bueno, que el servicio va a ser bueno y que vas a poder comer bien, porque en los barcos se está comiendo todo el día», dice.
El Caribe, el Atlántico, el Mediterráneo y las costas inglesas son algunos de los recorridos que ha hecho por mar Luis del Moral, quien para garantizar el éxito de un viaje a bordo de un trasatlántico y disfrutar de los placeres de la navegación recomienda escoger un buen barco («buscándolo con tiempo no hay problema», afirma) y viajar en compañía de otras parejas.