«Ascender solo por ser mujer es lo peor que nos puede ocurrir»

SOCIEDAD

La ouresana, presidenta del grupo farmacéutico multinacional en España, acaba de ser elegida directiva del año

04 dic 2007 . Actualizado a las 02:00 h.

Laura González Molero, ourensana de 42 años, ha sido elegida directiva del año por la Fedepe (Federación Española de Mujeres Directivas, Ejecutivas, Profesionales y Empresarias). González ha protagonizado una meteórica ascensión que la ha llevado desde las aulas de Farmacia de la Complutense a la presidencia del todopoderoso Grupo Merck en España. Es el claro ejemplo de mujer de éxito en el siglo XXI.

-Aunque ocupe un exigente puesto directivo, es firme partidaria de la vida familiar. ¿Cómo concilia ambas?

-Lo importante es planificar nuestra vida y dedicar tiempo a la empresa, pero también a nuestra familia. Yo tengo una única agenda en la que lo apunto todo, desde reuniones a visitas al médico.

-¿La mujer es más organizada que el hombre?

-Yo creo en las personas, y creo que hay hombres muy organizados y mujeres que no lo son. Pero en términos generales, históricamente las mujeres estamos más acostumbradas a la intendencia, la organización, la logística, y eso como colectivo se nota. Pero la capacidad de las personas es muy amplia, y no utilizamos todo lo que da de sí nuestro intelecto. Yo creo además que cuando te exigen es cuando te vuelves competitivo.

-¿Existe el techo de cristal para las mujeres en la dirección de las empresas?

-En algunos sectores muy tradicionales sí existe, pero en el mío, como ocurre con los de la tecnología, las mujeres son las que ocupan los puestos más relevantes. Son sectores muy dinámicos y en ellos se ha buscado el talento al margen del género o el estado civil.

-¿Está a favor de las cuotas obligatorias por ley para que las mujeres estén en los consejos de administración?

-No, estoy en contra, porque puede ocurrir que se llegue a hacer a la inversa. Los cargos y promociones deben tener en cuenta los valores reales de los profesionales. Ascendernos solo por ser mujeres es lo peor que nos puede ocurrir porque es posible que en el futuro se vaya a volver contra nosotras.

-Entonces, ¿cómo consiguen las mujeres llegar a la alta dirección? ¿Con una conciliación real de la vida familiar y laboral por parte de los hombres?

-Sin duda. Y eso lo estamos viendo cada día en las entrevistas. Los jóvenes que acceden al mercado laboral quieren calidad de vida. Eso les pasa tanto a hombres como a mujeres, con o sin hijos. Eso es algo que está cambiando. Los ciclos económicos son muy cortos y las empresas han de apostar por el verdadero talento; las compañías dejan de ser competitivas, pierden mercados y entonces se paran a pensar en el potencial interno y muchos han optado por las mujeres.