El Concello de Muxía reconoce la labor y el mérito de María Amelia López, la internauta de 95 años que se ha convertido en un todo un fenómeno en la Red
El polideportivo de Muxía, el mismo que en tiempos ocuparon los voluntarios del Prestige , estaba ayer lleno de distinta fauna. Un buen montón de internautas con sus máquinas tuneadas celebraban la primera Muxía Lan Party. Competiciones de juegos y esas cosas. Mucha gente joven y muchas partidas en red. En medio de todos ellos destacaba ayer una figura de las que no suelen verse en este tipo de reuniones. La de María Amelia López.
A sus 95 años de edad bien podría ser la abuela de la Red. Aunque le lleva casi un siglo a buen número internautas, ella también está al tanto de las nuevas tecnologías y tiene su blog en el que se explaya diariamente y habla con frecuencia de su tierra natal.
Ese proselitismo patrio llevó al consistorio a decidir darle un premio. Ayer, el alcalde, Félix Porto, y otras dos edilas le dieron un escudo de Muxía y un gran ramo de rosas. Y se llevó también un baño de aplausos de los jóvenes internautas. Y María Amelia lo agradeció de corazón y, micrófono en mano, contó a todos sus experiencias y su aparición en la web (http://amis95.blogspot.com/): «Ha sido un milagro que se inventara este Internet», se arrancó con una admiración no disimulada hacia los entresijos del ciberespacio. «Es como un profesor en casa y a mí me valió mucho. Yo creo en Internet», prosiguió.
Todo empezó un día en que vio a su nieto tecleando. Le entró la curiosidad. Otro día entró en el salón y se topó con la pantalla encendida. Una cara al otro lado se dirigía a ella. «Pero esto es cosa del demonio -explica que pensó-, no es la televisión». Era una videoconferencia.
Dice que llamó corriendo a su nieto y le preguntó qué era aquello. «Internet», fue la respuesta. «Pues yo quiero uno», fue el contraataque.
Por su cumpleaños su nieto le puso en marcha el blog, y desde entonces no lo suelta. «Como Internet no hay nada», dice. Y está encantada con la repercusión que tiene «en los cinco continentes».
Dice que se emociona cuando lee, que son muchos quienes la quieren y que se pasa la vida mirando: «Como estoy tan solita y no tengo a nadie con quien hablar, pues me va muy bien». Ovacionada por la juventud, María Amelia se despidió con un «¡Viva Muxía!».