«Aprendí del emigrante gallego a luchar por las convicciones»

Miguel Á. Rodríguez

SOCIEDAD

La mano derecha del jefe de Estado de México admite que su padre le animó a ser político y él a su padre a invertir en el Celta

05 ago 2007 . Actualizado a las 02:00 h.

vigo | El presidente de México, el panista Felipe Calderón, apostó por él hace ahora cuatro años, y Juan Camilo Mouriño, hijo del emigrante gallego Carlos Mouriño, hoy presidente del Celta, le correspondió con otra apuesta personal: conducir al partido hasta la victoria electoral. Mitad gallego, mitad americano, el ahora jefe de la Oficina del Presidente admite estar «marcado por el carácter emigrante».

-¿Cuál fue su papel en la carrera del PAN por la presidencia de México?

-El equivalente a un secretario general de un partido en España. Fui el tejedor de la campaña electoral. Presidí la Comisión de Energía en el Parlamento con Calderón como portavoz. Luego fui su viceministro de Energía y, cuando optó a la presidencia de la República, me pidió que coordinase su equipo. Juntos decidimos estrategia, alianzas políticas y esquema de trabajo...

-Hay que atribuirle, por tanto, un gran porcentaje del éxito.

-Fue una labor de equipo. Calderón fue presidente del PAN a los 33 años. Es alguien que no tiene problema para delegar responsabilidades en los jóvenes. Él llega a la presidencia de la República a los 43 años. Fuimos un equipo de gente joven muy echada palante.

-¿Entrar en política fue un consejo de su padre?

-Las decisiones las tomábamos en familia. Una de las cuestiones que siempre estuvo candente en casa fue la política. Estudiamos en Estados Unidos y, al regresar, nos ocupamos de los negocios familiares, pero siempre muy pendientes de las cosas que ocurrían en el entorno. Mi padre fue el primer empresario en sumarse a un partido distinto al PRI. Y eso nos marcó a todos. Cerramos filas.

-¿Qué le queda de gallego?

-Recuerdos extraordinarios. Parte de mi niñez estuvo entre Vigo y Ourense, la Galicia rural y la urbana, el campo y el mar. Me queda mucho del emigrante gallego que se atrevió a arriesgar y dejar todo lo que conocía aquí para buscar algo en un lugar desconocido. Aprendí de ello y sé que hay que luchar por las convicciones.

-La comunidad gallega es importante en México. ¿Qué hará su gobierno por ella?

-Los emigrantes que hoy llegan a México son centroamericanos que tratan de cruzar el país y llegar a los Estados Unidos. Queremos darles un buen trato. Al principio los emigrantes españoles llegaron muy focalizados en el comercio. Hoy están ya en sectores emergentes como el turismo, la energía o los servicios. Ahora viene otra tercera generación de oportunidades, todo lo relativo a la creación de nuevas infraestructuras. Vamos a multiplicar varias veces las infraestructuras del sexenio anterior. Y las empresas españolas jugarán un papel relevante.

-¿Cómo se ve la evolución de España desde México?

-Impresionante. El pacto de la Moncloa se ha intentado en México en varias ocasiones. Dejar aparte las diferencias en función de lo que es más importante para el país. Ponernos de acuerdo en el diagnóstico, las metas y en cómo llegar a ellas. Nosotros trabajamos en una iniciativa similar. Queremos ver dónde debe estar México en 20 años, qué hay que hacer para ello y qué nos toca a nosotros en estos primeros años. Luego, el desarrollo español es realmente envidiable.

-¿Hubiera usted invertido en el Celta, como hizo su padre?

-Somos apasionados del fútbol. Mi padre se metió en esto con el respaldo de todos porque a todos nos entusiasma el Celta, que es un equipo de primera y tiene que estar ahí en el corto plazo. Política y fútbol son dos temas claves en casa. Tenemos nuestras diferencias, pero en lo único que coincidimos es en el Celta. México tiene ahora una generación nueva de futbolistas muy buena. Nuestra industria del fútbol ya está exportando jugadores. Y tenemos un seleccionador que hizo grandes cosas en España. A ver si vemos pronto un mexicano jugando en el Celta.