Montebalsa hizo una obra en un piso del aparejador imputado por favorecerla

Xurxo Melchor
xurxo melchor SANTIAGO / LA VOZ

SANTIAGO

PACO RODRÍGUEZ

La constructora asegura que el acusado facturó y pagó el encargo

03 feb 2012 . Actualizado a las 07:05 h.

La segunda jornada del juicio del caso Montebalsa contó con la declaración de los dos responsables de esta constructora que supuestamente se benefició de la falsificación de la oferta de la obra del Quiroga Palacios por la que están imputados el arquitecto y el aparejador municipal del Concello de Santiago, Tomás Rivas e Isidro Mendoza.

A preguntas de la acusación particular, que representa al PP, el apoderado y socio de Montebalsa, Rafael Montero, admitió que su empresa, en el 2011, hizo una obra para uno de los imputados, Isidro Mendoza, en un piso de la calle San Pedro de Mezonzo por más de 50.000 euros que, apuntó, «fueron facturados y pagados». Sin embargo, Montero negó haber trabajado para Tomás Rivas en un piso o vivienda de Vilagarcía.

Le restó importancia

A preguntas de la defensa de Rivas, Montero restó importancia a que hubiesen trabajado para uno de los imputados por favorecerles y alegó que en el 2008 también lo hicieron para el funcionario del servicio de contratación municipal Ramón Otero, cuyo testimonio el miércoles fue el que más fuerza dio a los argumentos del fiscal y la acusación particular.

Otero dijo que llegó al «convencimiento de que la oferta había sido falsificada» y que el error que cometían los técnicos en su informe era el «justo» para favorecer a Montebalsa en perjuicio de Construcciones Piedras Sigrás (CPS).

También declaró ayer el exconcejal del PP que destapó el caso, Ángel Espadas, que fue vocal de la mesa de contratación de la obra en cuestión.

Versión coincidente

Su versión de los hechos coincide con la del resto de los vocales que han pasado por el tribunal. Todos relatan que en la reunión del viernes 27 de marzo del 2009 vieron que el informe de los dos técnicos imputados proponía adjudicar la obra a Montebalsa pese a que era CPS la que tenía la máxima puntuación. Les dijeron que corrigieran el error y quedaron en volver a reunirse el lunes 30 de marzo. Aquel día, en apenas cinco minutos, se le preguntó al arquitecto si la confusión había sido enmendada y este respondió que sí. Todos pensaban que estaban adjudicando la obra a CPS y se sorprendieron cuando se enteraron de que Rivas mantuvo a Montebalsa como ganadora.

Espadas fue el más claro y habló de que la actuación de los dos técnicos «olía muy mal» y que consideraba que habían engañado a la mesa de contratación para favorecer a Montebalsa. El relato del resto de vocales de aquella mesa de contratación, Albino Vázquez (PP), Elvira Cienfuegos (BNG), Ana González (la exinterventora) y José Ramón Alonso (vicesecretario del Concello) fue menos tajante, pero todos relataron los hechos del mismo modo.

Nadie entiende por qué los dos técnicos municipales imputados no dijeron nada a la mesa de contratación de que no habían corregido su informe del modo que les habían encargado. Es decir, cambiando el nombre de Montebalsa por CPS, que era la que más puntuación tenía. Rivas y Mendoza alegan que ellos vieron que había un error en el cómputo de puntos y que lo enmendaron. Montebalsa terminó ganando por 16 centésimas cuando antes perdía por más de 20 puntos. Si fue así, ¿por qué no lo dijeron? Además, la oferta de CPS fue supuestamente modificada en un cedé que fue creado en el ordenador del arquitecto municipal. Él dice que le prestó la computadora al gerente de CPS, que lo ha negado.