Los viales son barrizales llenos de baches y cunetas plagadas de maleza
03 feb 2012 . Actualizado a las 07:00 h.Angrois podría sonar a un lugar alejado del rural compostelano, pero nada más lejos de la realidad. En 25 minutos a pie se llega a Castiñeiriño y en menos de veinte se alcanza el cruceiro de Sar. Sin embargo esta proximidad no es suficiente para que su entorno presente un aspecto mínimamente aceptable. Los vecinos están hartos de quejarse a los políticos, que «vienen cando as eleccións», pero que después ya no se acuerdan más. «Hai uns días dixeron que ían facer cousas, pero xa non nos fiamos de ninguén», lamentan los vecinos: «Ogalla que desta volta sexa verdade».
Las recientes obras del tren de alta velocidad se habían soportado con la esperanza de que los políticos situaran a la aldea en el mapa y, con ello, sus viales principales y secundarios se vieran beneficiados por alguna mejora. En cambio, el ADIF se fue y lo único que sacaron en claro fue una gran plaza de hormigón a la entrada de la aldea, con un pequeño jardín y unos cuantos bancos que no pueden utilizarse «porque onde os puxeron danos todo o frío nas costas».
Solo apta para un todoterreno
Una de las calles centrales de la aldea, la rúa Mourozón, solo es apta para los todoterreno. En esta calle, coincidiendo con los últimos coletazos del anterior gobierno local se instaló una nueva tubería de agua. Pero «os cartos non chegaron» y la calle no fue asfaltada, por lo que sencillamente se ha transformado en una corredoira que recuerda las que había en la aldea hace décadas. Desde Angrois se puede llegar a Castiñeiriño por Lamas de Abade, pero el estado del vial es tan nefasto que los vecinos prefieren dar una vuelta con sus coches para evitar dejarse los amortiguadores y las ruedas en la pista.
No está mejor la rúa de Angrois. No puede decirse que tenga baches. La realidad es que difícilmente se puede encontrar un espacio libre de huecos en sus asfalto. Al pésimo estado de la calzada se une la situación de las cunetas, que están totalmente devoradas por la maleza y, por tanto, han dejado de cumplir con la misión de canalizar las aguas pluviales para que no terminen sobre la calzada. «En días de choiva hai que pasar con botas de goma, é imposible camiñar porque a auga cubre todo», comenta una vecina.
Limpieza de maleza
En el interior de la aldea, el problema fundamental es la falta de limpieza de la maleza de las cunetas y de los bordes de las pistas. Aseguran que el tractor que, de vez en cuando, acude a la aldea se queda en la entrada «porque din que non pode pasar, pero hai un veciño que ten un camión e pasa; así que se pasa o camión, ¿como non vai pasar o tractor?», se preguntan indignados los vecinos.
Con las obras del ADIF se abrió una antigua pista de tierra que fue ahora hormigonada, pero el desagüe se instaló al revés. Las aguas «tamén en Angrois van para abaixo» ironiza un vecino, así que difícilmente un desagüe colocado más alto servirá para recoger las aguas.
Al mal estado de las pistas se suman los problemas del alumbrado, que falla un «día si e outro tamén; aquí as sete da mañá é noite cerrada e non hai luz». Además, cuando se hizo la plaza de la entrada al aldea, se les dijo que los contenedores serían subterráneos, pero finalmente los contenedores siguen colocados junto al palco y los bancos. Desde hace algún tiempo pidieron un contenedor de papel, que «nin se molestaron en poñer».