«Una intermodal es una válvula que no tiene nada que ver con la estación actual»

La Voz

SANTIAGO

Gallego Jorreto reivindica la normalidad en la arquitectura y aplica este principio en sus obras. «Estoy acostumbrado desde que nací a manejarme con poco y no me gusta excederme», confiesa. Fue uno de los arquitectos que se presentó al concurso internacional convocado para la nueva estación de tren de Santiago, el asunto sobre el que está girando en el último mes la actualidad política de la ciudad.

-¿Cuál era su proyecto para la estación?

-Era Ave Máis Cidade.

-¿Y respetaba el edificio actual?

-No (lo dice tajante). Lo pensamos mucho y, bueno, se podría respetar el pórtico de acceso, porque tiene un cierto interés, o la escalinata de bajada, pero lo demás es que tal y cómo venían las bases lo que nos pedían estaba situado justo encima. Y una intermodal no es una estación de tren, es una estación conectada a una estación de autobuses, a una parada de taxis... es una válvula muy compleja que no tiene nada que ver con esta estación actual que tiene una falsa marquesina, que es muy bonita pero no es muy útil, porque es muy alta y moja al llover. Lo lógico es coger esa marquesina y como tenemos un parque enfrente pues hacemos un invernadero y respetamos la memoria.

-¿Está enterado de la polémica?

-Esta polémica sobre conservar o no la estación actual debería haberse organizado tras una discusión ciudadana en la que se plantearan las bases del concurso.

-Demasiada política por el medio...

-Yo creo que ha estado absolutamente politizado y de mala manera. En mi opinión, así como se gasta mucho dinero para hacer el AVE aquí había que hacer una gran válvula extraordinaria y por eso pensamos recuperar la topografía y que fuera una gran plaza que enlazara con el parque.

-Y ahora no se va a hacer nada...

-Se hará. Hay que dejar que se calmen los ánimos. El único problema que yo vi es que ADIF quiso sacar excesiva rentabilidad a todo aquello. Allí había oficinas, pisos y la estación tenía un centro comercial que tenía tiendas a barullo.