Profesionales sanitarios solicitan más formación para la muerte digna
17 mar 2011 . Actualizado a las 06:00 h.Los médicos tienen que recurrir a veces a la Justicia para salvar la vida de un paciente que rechaza un tratamiento; pero en otras ocasiones prolongan innecesariamente la existencia de personas que se sabe están en situación irreversible. Ambas posiciones se expusieron en el foro sobre la muerte digna, organizado por el Comité de Ética Asistencial del complejo hospitalario. El acto se celebró en el Clínico, con asistencia de profesionales sanitarios, usuarios, familiares, enfermos, especialistas en formación, estudiantes y representantes de asociaciones. La anestesista Sonia Veiras resaltó que se dan casos de «expectativas bastante enfrentadas» entre sanitarios y familiares, y lo atribuyó a que «la sociedad actual exige a los médicos casi la inmortalidad». Con ella moderaron el debate Sonia González, de Urgencias; y la trabajadora social Ana Guillén.
«Estamos al margen del aprendizaje de morir por la posibilidad de mantener artificialmente la vida», indicó Veiras en otra intervención. Esta médica citó un estudio, de 2005, realizado en unidades de cuidados intensivos y pacientes críticos de Estados Unidos, en las que fallecen el 22% de las personas atendidas: a pesar de ser lugares para prolongar la vida, no se puede evitar un volumen tan elevado de óbitos. En Santiago y Galicia no hay estudios semejantes. Aunque en un hospital de alto nivel como el Clínico, donde se asisten casos muy graves, la muerte es habitual. Explicarla a la familia no siempre es fácil: varias intervenciones indicaron que la Facultad de Medicina no preparaba -ahora sí se contempla- para esa labor.
Instrucciones previas
Además, los centros de salud de atención primaria tienen un papel importante, por su mayor proximidad, y por la enorme influencia de su personal sanitario sobre la población que asisten, por lo que deben incidir más en este asunto, resaltó la enfermera Mercedes Vidal.
El Documento de Instrucciones Previas, en el que una persona hace constar qué quiere que se haga con ella en caso de una situación vital extrema en la que no tenga capacidad para decidir, y disponga el destino final -incluso si dona órganos, o el propio cuerpo para la ciencia- es interesante. Pero hasta mediados de febrero de este año solo 934 personas lo habían realizado en Galicia. Ese documento, que se puede revocar posteriormente, se incluye en la historia clínica electrónica de inmediato si se hace ante el registro de Sanidade, y clarifica muchas situaciones, se indicó.
Se reclamó igualmente legislación sobre la muerte digna, que incluya derechos de los pacientes y familiares, y obligaciones de profesionales e instituciones; con los medios necesarios para que sea posible cumplirla. Y además disponibilidad para cuidados paliativos en el domicilio, y que sean ágiles. «Que ninguén teña que morrer na casa como un can», manifestó el psicólogo Miguel Anxo García, del Comité de Ética.
El de ayer fue el segundo foro de debate abierto al público. Se prevé organizar otros. Además, este Comité organiza formación y próximamente iniciará un curso para residentes, que abordará estas y otras cuestiones éticas, que debe saber enfrentar un profesional sanitario.