El Multiusos Fontes do Sar, tal como estaba previsto, se quedó pequeño para acoger en la noche de ayer a una ingente legión de nueve mil «sabinianos», impenitentes seguidores de ese poeta urbano que es el cantautor de Úbeda Joaquín Sabina.
A tenor del lleno que registró el recinto compostelano parece que ninguno de los miles de fans que el cantautor tiene en Galicia quiso perderse una de las noches de Vinagre y rosas que el artista viene ofreciendo por la piel de toro desde que el año pasado comenzara, tras el lanzamiento del disco del mismo título, su última gira de conciertos. La gira inmediata estaba más que justificada tras haber vendido ni más ni menos que 200.000 copias en tan solo un mes desde el lanzamiento del disco. Pero como Sabina, además de tener buena voz para contar y cantar hermosas historias de amor y desamor, tiene también su mala pata, una caída fortuita en su casa, cuando estaba ordenando su biblioteca, había obligado a reprogramar varios conciertos de su gira.
Afortunadamente, Joaquín Sabina no volvió a sufrir ningún percance y ayer, a primera hora de la tarde llegaba en avión a la capital de Galicia. Los técnicos habían madrugado más y estaban en Compostela a las ocho de la mañana, mientras que los músicos lo hacían en furgoneta. El cantante de Úbeda no hizo su entrada en el Multiusos hasta poco antes del concierto, como los toreros. Y, al igual que las grandes figuras del estrellato musical, Sabina tampoco hace pruebas de sonido en ningún espacio, esa fue una tarea de la que sus técnicos tuvieron que encargarse ayer en el Multiusos Fontes do Sar.
En cuanto al repertorio musical a tocar en sus conciertos, no suele ser el mismo en todos, sino que varía en cada uno de ellos. Pero no importa, el mundo «sabiniano», como ocurrió ayer en el Multiusos, se entrega fervorosamente a su poesía desde el primer momento. Así sucedió cuando el de Úbeda salió ataviado con su bombín a atacar el primer tema de la noche, Tiramisú de limón -una canción que en su disco cuenta con el grupo Pereza en la producción-, y pareció que el Multiusos se venía abajo. El cantautor prosiguió con Viudita de Clicquot . Luego vendrían Magdalena, Sin embargo , y así hasta que llegaron las suyas inmortales y universales, y ya la noche fue más que vinagre y rosas.