La previsión es licitar el proyecto antes de que concluya el 2010 y que la obra, de 24 meses, comience en el 2011
Raxoi pedirá que mientras se estudien medidas que limiten los efectos de los accidentes en la circulación
Los compostelanos van a tener que armarse de paciencia al menos durante tres años en los momentos de mayor circulación en el tramo urbano de la AP-9, pero también cada vez que un siniestro o una avería en un vehículo de entidad reduzca su capacidad. Y es que la autopista tendrá que seguir soportando las notables retenciones en hora punta, e incluso las colas kilométricas que provocan percances como los dos registrados esta semana, al menos hasta bien entrado el año 2013.
La ampliación de la AP-9 no arrancará hasta el primer semestre del 2011, y precisa 24 meses de obra para duplicar su capacidad en el tramo más demandado, incorporar el tercer carril en el otro y construir los otros 2.000 metros de enlace que se prevén en la zona norte. Terminarla antes será prácticamente imposible, dada la entidad de la intervención y la necesidad de mantener en activo los cuatro carriles actuales.
Esa es la previsión cuando todavía están sin resolver las alegaciones formuladas al proyecto. El alcalde confía en que entre septiembre y octubre queden resueltas y que la obra se pueda licitar a finales de año, después de realizar los ajustes precisos en el proyecto. El plazo sería más que ajustado si la licitación dependiese de instancias administrativas públicas, pero será la propia concesionaria la que asuma ese procedimiento. También será ella la que adelante la inversión (98,5 millones), al margen de las expropiaciones. A partir del 2014 se decidirá, en función del convenio entre las partes, si Fomento le devuelve el importe o este se repercute en la tarifa.
El alcalde asume que habrá que aguantar hasta entonces con esa capacidad, así como que cualquier percance generará dificultades. Y es que la situación «xa é delicada» en cualquier caso porque este tramo «quedou pequeno» y cualquier percance «crea unha situación dificilmente xestionable», afirma.
La alternativa de desviar el tráfico por el casco urbano en situaciones como las vividas esta semana no parece una opción, al menos con el Hórreo en obras. Pero tampoco parece asumible que la rotura de un eje en un camión provoque un atasco de cuatro horas. El alcalde dijo ayer desconocer las circunstancias exactas de este último percance, pero que ante situaciones como esta hablará con Demarcación de Carreteras para ver si se pueden articular medidas provisionales que limiten la afectación a la circulación ante estos casos.
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