El Dakar sigue vivo en Santiago

Ana R. Crespo SANTIAGO/LA VOZ.

SANTIAGO

La tradicional ruta de los bares de la rúa do Franco y A Raíña sigue siendo un referente para los estudiantes y los turistas

22 ago 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

No es lo mismo decir París-Dakar en Mérida que decirlo en Santiago de Compostela. La ciudad del apóstol lleva décadas relegando al polémico rally a una segunda acepción. La tradición manda. Las cuncas de ribeiro, también. La costumbre de realizar el París-Dakar compostelano es bien conocida por estudiantes, santiagueses, turistas y peregrinos, pero ¿cómo nació?

De forma oficial, hace casi veinte años, un grupo de estudiantes de la comarca do Morrazo decidieron formar legalmente la asociación Amigos da Carallada Enxebre . Ahí se consolidó la idea, que ya venía de atrás, de recorrer los bares de la rúa do Franco y A Raíña bebiendo una cunca de ribeiro en cada uno. El principio, el París; el final, el Dakar, como no podía ser de otra forma. En el recorrido: locales tan emblemáticos como el Suso, el Gato Negro, el Negreira o el Nova Galicia. Por aquel entonces era una competición en toda regla. El jueves anterior a la semana de carnaval equipos de ocho personas se enfrentaban al reto de recorrer 37 bares, presentar los respectivos cuños y llegar al Dakar con entereza. No era necesario que cada participante bebiera 37 cuncas sino quince por persona, repartiéndose los locales entre los integrantes del grupo. En muchos de los bares, además, había que pasar pruebas como cantar una canción o contar un chiste. En la primera edición participaron veinte equipos.

La competición como tal solo llegó a celebrarse en tres ocasiones. Cuando los estudiantes Amigos da Carallada Enxebre acabaron sus carreras universitarias el particular rally no continuó. Muchos de los locales, además, cambiaron de dueño, cerraron o se convirtieron en tiendas de suvenires.

Pero el París-Dakar no desapareció. Adrián Valero, encargado del París, recuerda que antiguamente «se hacía solo a base de vino y con un precio único en todos los locales. Al llegar al Dakar sobrio, te regalaban una caja de vino». Hoy día las cosas han cambiado pero el rally se sigue corriendo. La salida está clara: el París. A partir de ahí, a los participantes se les va indicando cuál debe ser su próxima parada. Ya no solo se bebe vino sino que sirve cualquier consumición y cada local fija sus propios precios. Otro cambio sustancial es la pérdida del premio. El participante puede llegar con todos los cuños y fresco como una lechuga que todo el premio que se va a llevar del Dakar es un sello nuevo, conocer el local y el placer de decir que ha terminado el París-Dakar compostelano en buenas condiciones.

París, Porto, Orella, Nova Galicia, Carpe Diem, Catedral, Submarino, O 42, Trafalgar, A Barbola, San Jaime, Orense, El Cayado, un largo etcétera, y el Dakar. Los estudiantes estiman en 28 el número de locales que deben sellar el folio para dar por conseguida la proeza. «Durante el curso vienen, sobre todo, estudiantes. Cualquier día de la semana», explica Mariano Rivas, camarero de O 42. Mariano no solo ve el rally desde detrás de la barra sino que también lo ha sufrido su propio hígado, y tiene un folio lleno de cuños para demostrarlo. En esta época del año, turistas y peregrinos de todos los rincones del mundo son los más interesados por el París-Dakar de Compostela que, con renovado funcionamiento, sigue vigente todo el año en la ciudad.