La plaza de Galicia es la zona más calurosa de Santiago, y Vidán y Sar de las más frías
SANTIAGO
MeteoGalicia ha anunciado para hoy una temperatura máxima de 29 grados en Santiago. La mínima andará por los 15. Esta misma noche será posible comprobar si atinaron con la previsión, pero ojo, porque los datos reales van a contar una verdad parcial: la que ofrezca la estación meteorológica ubicada en el Campus Vida, a 255 metros de altura, porque según las circunstancias atmosféricas y los lugares escogidos, esos parámetros podrían variar hasta siete grados. O lo que es lo mismo, como vivir en Palma de Mallorca o en Londres sin salir del mismo municipio.
El tema es serio porque detrás hay muchas horas de trabajo de Alberto Martí - profesor titular de Xeografía-, Eduardo García y Antonio Miragaya, investigadores de la Universidade de Santiago. Durante años han realizado mediciones periódicas con el objetivo de conocer mejor las condiciones ambientales de las ciudades gallegas, ofreciendo interesantes resultados con repercusiones en la salud, en el diseño de la arquitectura bioclimática, el cálculo de las necesidades de refrigeración o calefacción de edificios o, simplemente, con el objetivo satisfacer mentes curiosas y enriquecer las conversaciones de ascensor sobre el tiempo.
La isla de calor
Sus exhaustivos informes permitieron determinar que entre el centro de la ciudad y los barrios periféricos, especialmente los situados en los márgenes de los ríos Sar y Sarela, puede haber grandes diferencias en el termómetro. El fenómeno tiene nombre y apellidos: isla de calor. Se trata de una suma de factores determinados por las diferentes superficies (vegetación, asfalto, cemento, teja, piedra...); el entramado urbano, con calles que por su orientación y diseño atrapan el calor y lo retienen por la noche; la red de drenaje, que hace disminuir la humedad en el interior de las urbes; el calor generado por el tráfico, las calefacciones, la iluminación...; la acumulación de partículas y gases contaminantes que provocan un efecto invernadero a escala local; y por supuesto, otras variables como la altura, el relieve o la existencia de masas de agua más o menos influyentes.
Los mayores contrastes provocados por la isla de calor se producen en las noches con una situación atmosférica de estabilidad, con los cielos despejados y el viento suave o en calma. Con estas circunstancias se ha podido determinar que el entorno de la plaza de Galicia, incluyendo las calles más cercanas del casco histórico y del Ensanche, es la zona más caliente de Santiago (también en cuestión de precios inmobiliarios, curiosamente).
Noches frescas
En el otro extremo están los espacios situados en el fondo de los valles del Sar y el Sarela (Sar, Santa Isabel, Galeras, Vidán...), «donde se acumulan masas de aire frío durante las noches de cielos despejados, y en las que se registran con situaciones de estabilidad las temperaturas más frías en invierno y las más frescas en verano», explica Martí. El profesor de Xeografía señala que en estas circunstancias puede ocurrir que entre las calles de Virxe da Cerca o el puente de Sar -ochocientos metros en cuesta a través de Castrón Douro- existan hasta cuatro grados de diferencia.
Los datos para estos estudios fueron recogidos por los investigadores con termohigrómetros digitales portátiles y utilizando vehículos que en un intervalo de tiempo inferior a 45 o 50 minutos realizan diversos trayectos en la ciudad tomando los datos de la temperatura y la humedad. Con esos datos realizaron los mapas de isotermas que muestran las variaciones espaciales de la temperatura (representados bajo la fotografía).