Salvador Domato coordinará una vez más los actos de la visita del Papa a Compostela

La Voz

SANTIAGO

Salvador Domato Búa ejercerá como coordinador general de la visita del Papa Benedicto XVI a Compostela. El nombramiento fue decidido por el arzobispo compostelano Julián Barrio en base a la valía y experiencia del sacerdote de Caldas en este tipo de acontecimientos. Domato es canónigo de la catedral y director del Archivo Histórico Diocesano, cargo que asumió en julio del 2006.

Entre las funciones que desempeñó están también la secretaría general del Arzobispado de Santiago y del cardenal Antonio María Rouco, así como la delegación episcopal y la coordinación general de las visitas de Juan Pablo II a Compostela. Precisamente esta es la tercera vez que Salvador Domato se pone al frente de la organización de una visita papal, tras las realizadas por el anterior Papa en 1982 y 1989.

Juan Pablo II quedó satisfecho de sus estancias en la ciudad del Apóstol, que se desarrollaron con normalidad, y la venida de Benedicto XVI representa un nuevo reto para el canónigo compostelano.

El propio arzobispado pretende que todo funcione bien y, en aras a una mayor eficacia, ha resuelto instalar las oficinas para la visita en el Seminario Mayor de Santiago (San Martiño Pinario, praza da Inmaculada, 5), en donde se reciben y se coordinan ya las sugerencias, ayudas y peticiones que la gente quiera hacer. El teléfono es el 981 558 582 y el correo electrónico secretariageneral@benedictoxviensantiago.es.

Programa sin definir

El programa es aún el gran desconocido de la estancia papal en Compostela. El Arzobispado no facilitará datos hasta que la delegación pontificia para los viajes se desplace a Compostela y confirme los actos que se deseen organizar. Será entonces cuando la secretaría de la praza da Inmaculada informe con detalle del programa.

Por el momento, las únicas alusiones a esta temática partieron del alcalde de la ciudad, que mencionó como posibles actos sendos encuentros del Pontífice en el Monte do Gozo y en el entorno de la catedral. En el primer caso la amplitud de las instalaciones permite un masivo aforo, que se reduce de forma significativa en la basílica y las plazas adyacentes, en donde no entran más de 20.000 personas.

En todo caso serán el legado del Vaticano y el Arzobispado de Santiago los que tengan la palabra en esta materia. Las instituciones y administraciones se amoldarán luego a esa decisión.