En las próximas semanas se van a celebrar en la USC elecciones a rector. Obviamente no es la primera vez que esto sucede, ni tampoco será la primera vez que el rector que logre la confianza de la comunidad universitaria tenga que configurar un equipo de gobierno (nombrar vicerrectores). No me cabe la menor duda que para ello, el Rector elegirá entre aquellos compañeros con los que le una su amistad, confianza personal, porque participan en la misma plataforma o grupo político e, incluso, porque destacan y son referencia por su trayectoria docente e investigadora en cualquiera de los magníficos Centros con los que cuenta la USC en sus diferentes campus.
Todo ello está muy bien y, de hecho, esta forma de proceder nos trajo hasta aquí. Hasta una Universidad, la USC, que ocupa puestos de privilegio a nivel nacional e internacional en indicadores clave de su actividad investigadora, docente, y de captación de recursos externos o transferencia del conocimiento.
Sin embargo, creo que llegó el momento de defender o proponer al próximo rector, que una vez tenga que elegir a su equipo de gobierno, lo haga de manera tal que las personas en las que piensa posean, necesariamente, otro tipo de requisitos. A todas las condiciones anteriores hemos de comenzar a exigir que dispongan de formación en avanzados Modelos de Excelencia en la Gestión.
Naturalmente que no estoy hablando de gestores puros y duros, no. Defiendo la existencia de una campaña electoral en la que cada candidato explique el modelo de universidad pública que propone para los próximos años. No obstante, una cosa es definir y proponer una política y, otra muy diferente, es la capacidad que demuestran los diferentes miembros del equipo para ejecutarla o implementarla. Aquí radicó, a mi juicio, el principal problema de este y otros equipos de gobierno de la USC en el pasado.
Un equipo de gestión de una organización tan grande y compleja como es la USC no se puede dejar en manos de voluntariosos, ni siquiera entre aquellos que posean un alto grado de profesionalidad y especialización en su área de conocimiento. ¡Esto no es suficiente, ilustrísimo rector!
Propongo que nuestros futuros gestores o equipo de gobierno tengan que conocer de manera obligatoria contenidos del tipo: cuadro de mando integral, clima laboral, empowerment, stakeholders, benchmark, gestión por procesos, visión alineada con la misión, agentes facilitadores, planes de acción, mejora continua, R.E.D.E.R como acrónimo de Resultados, Enfoque, Despliegue, Evaluación y Revisión, etcétera.
Pido al futuro rector que la cree o, en su defecto, que se planifique una formación intensiva de uno o dos meses para que los elegidos adquieran la formación necesaria y suficiente que les permita gobernar y gestionar la nueva Universidad que la sociedad actual demanda.
Es urgente que nuestros futuros dirigentes sientan la necesidad percibida de que necesitan formación y herramientas para llevar a cabo una gestión eficiente, que lleve a todos y cada uno de los miembros del equipo de gobierno a utilizar un lenguaje común, eliminar duplicidades e identificar posibles carencias y soluciones.
Así pues, quisiera recordar a los candidatos a rector la trascendencia que tiene la formación de un equipo de gobierno y que, por lo tanto, un rector excelente no puede permitirse el lujo de equivocarse a la hora de elegir a los miembros de su equipo de gobierno.
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