Espina Obras Hidráulicas se ha especializado en los últimos años en el sector de la ingeniería civil: estaciones de tratamiento de agua potable, depuradoras de aguas residuales, estaciones de bombeo. Después de hacer los trabajos de saneamiento de la ciudad marroquí de Agadir, hace ya bastantes años, la compañía desarrolló un importante trabajo en Irak.
Espina empezó a trabajar para ese país en 1999, gracias al programa Petróleo por Alimentos, promovido por las Naciones Unidas cuando comenzó el embargo contra Sadam Huseín. En la última década, la compañía gallega construyó más de una docena de plantas potabilizadoras, algunas de ellas de ósmosis inversas (potabilizadoras de agua de mar). Espina ya trabajó para Sudán también en el 2005, cuando envió al país africano siete plantas potabilizadoras.
A lo largo de los últimos años, la empresa local -cuya facturación supera los 60 millones y que cuenta con 400 empleados- ha logrado incrementar notablemente sus ventas gracias a la innovación en infraestructuras hidráulicas. La trayectoria exterior de Espina evidencia que la empresa santiaguesa siempre ha apostado por lugares que entrañan cierto riesgo, azotados por graves conflictos civiles. Es el caso de Ruanda, Irak y Sudán.
La firma compostelana constituye un ejemplo de cómo la especialización y la presencia en mercados exteriores ha servido para mitigar el impacto de la crisis.
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