Un firme de retales peligrosos para moteros y ciclistas

SANTIAGO

Que el estado de conservación del firme en buena parte de las calles de la ciudad es lamentable es un hecho objetivo; basta con sufrirlo. Y los que utilizamos la moto o la bici para desplazarnos lo sabemos bien.

Las vías de servicio se llevan la palma, una circunstancia que, seguramente, tiene que ver con la sobrecarga de vehículos pesados que circulan por estos carriles. Algunos ejemplos se pueden ver en el entorno de la avenida de Lugo.

Sin irse demasiado lejos, la mayor parte de las calles de Fontiñas son claras muestras de abandono, con firmes en los que se combinan el hormigón o el asfalto, con peligrosos escalones, o las tapas de alcantarillado que sobresalen o que se hunden sin que nadie se preocupe de volver a colocarlas en su sitio.

El tramo que discurre entre San Lázaro y San Caetano es capítulo aparte. En esta vía los daños causados por el tráfico constante de los camiones que trabajan en las obras del centro comercial de As Cancelas son considerables, sobre todo en el carril derecho. Y si uno engancha hacia el cruceiro de A Coruña, por la vía de servicio, su viaje se convertirá en una constante carrera de obstáculos, con parche de asfalto sobre parche de asfalto. Uno de los elementos más peligrosos con los que se puede encontrar un motorista es uno de esos «chorretes» que, como por arte de magia, van sembrando las hormigoneras cuando circulan. El hormigón se solidifica y los «chorretes» se convierten en peligrosísimos raíles que pueden hacer que un motorista -o un ciclista, ahora que el Ayuntamiento hace causa del medio de transporte alternativo- dé con sus huesos en el suelo. Hay varios ejemplos en toda la ciudad, sobre todo en el entorno de Salgueiriños.

Los daños que provocan las constantes zanjas que realizan las distintas operadoras de telefonía convierten el asfalto de otros puntos del casco urbano en una intransitable maraña de retales. Un ejemplo claro se ve en la calle Miguel Ferro Caaveiro, en el entorno del hotel Puerta del Camino, así como en la vía que une el periférico con la zona de San Lázaro desde la rotonda subterránea.

Las juntas de dilatación en mal estado, o completamente abiertas, juegan también en contra de al esperanza de vida de los moteros de Santiago. Se pueden encontrar varios despropósitos en la avenida de Asturias, llegando ya a la intersección con la autovía de Lavacolla. Lo extraño es que al Concello no le lluevan más denuncias.