El equipo de Julián Barrio admite un «grave riesgo de inmovilismo» por el envejecimiento del clero en la zona
21 nov 2007 . Actualizado a las 03:19 h.En caída libre, la nómina de sacerdotes al servicio del Arzobispado de Santiago se ha instalado en mínimos históricos. Actualmente, en la lista figuran 615 personas, frente a las 616 del 2006, las 683 del 2000, las 798 de 1990 y las 1.040 de 1976, según cifras obtenidas en la base estadística de la institución que dirige monseñor Julián Barrio. Los datos acaban de ser actualizados, a la par que comentados en un sucinto pero didáctico y concluyente informe. Esta disminución se debe, de acuerdo con dicho documento, al «fenómeno de urbanización» ocurrido en la zona, que no favorece las ordenaciones, fomenta abandonos del ministerio (menos) y, por tanto, impide compensar las muertes de oficiantes.
Amén de escasa, la plantilla de curas se antoja peligrosamente desequilibrada, si se analiza en función de la edad de sus miembros. En estos momentos, ocho de cada diez (492 en total) ya han cumplido los 61 años. Y algunos lo hicieron hace bastante tiempo: 43 de ellos tienen de 81 a 85, mientras que otros 12 se mueven entre los 86 y los 90. Además, los de 91 para arriba empatan en número con los menores de 30, ambos grupos conformados por siete individuos. En 1992, sin embargo, constituían una amplia mayoría quienes, como mucho, habían soplado 59 velas; exactamente, suponían un 67,3% del global (528 sobre 784).
Dentro del análisis de cifras realizado por la oficina estadística de la Iglesia local se puede leer un demoledor párrafo dedicado a este asunto. «Se ha producido un envejecimiento del colectivo que comporta un grave riesgo de inmovilismo y dificultad para entenderse con un mundo juvenil tan cambiante como el actual», sentencia el escrito. Toda una advertencia.
Más parroquias que oficiantes
La archidiócesis que gobierna Barrio se extiende por 105 concellos de las provincias de A Coruña y Pontevedra, los cuales, a su vez, se encuentran parcelados en 1.071 parroquias. O sea, de estas últimas hay más que sacerdotes: 456 más, en concreto. En otras palabras, por cada diez entidades parroquiales se cuentan seis curas, cuando en 1970 incluso había más sotanas que templos cabecera.
Hoy en día, como promedio, a cada ministro eclesial le corresponde cubrir un área de casi 14 kilómetros cuadrados en torno a la capital gallega, como puede comprobarse en el cuadro de guarismos que complementa esta información. Menos de cuatro décadas atrás, no obstante, ese espacio de responsabilidades era prácticamente la mitad de extenso (7,04). De igual manera, la ratio de habitantes por sacerdote se ha disparado desde los 1.353 de 1981 hasta los 2.161 del presente ejercicio.
Y el problema se agravará como no repunten las ordenaciones, que menguaron de las 100 del quinquenio 1967-1971 a las 20 del 2002-2006, pasando por las 31 del período 1992-1997.