Nueve años de un proceso histórico en el que ahora se escribe un nuevo capítulo

La Voz

SANTIAGO

El agente Luis Gómez Vázquez declaró en el juicio que fue brutalmente agredido por un grupo de unas ocho o diez personas y llegó a identificar en la sala a varios de los que, aseguró, protagonizaron esta acción.

También narró que, después de recibir numerosas patadas y puñetazos, fue empujado a la cuneta y que allí saltaron sobre él.

Durante la vista, un psiquiatra declaró que, desde la agresión ocurrida en 1998, el funcionario sufre graves secuelas y que no podría volver a desarrollar ningún trabajo.

La contradicción fue absoluta entre los testimonios de la acusación y la defensa en un juicio que forma parte de los anales de la historia judicial de la ciudad y en el que que ahora, con la denegación de indulto, se escribe un nuevo capítulo.

Hasta ahora, los condenados pudieron beneficiarse de una doctrina del Tribunal Supremo por la que es posible conceder la suspensión temporal de la condena a la espera de la resolución del indulto si ésta es inferior a tres años, aunque deja a la interpretación del magistrado de la Audiencia la decisión cuando la condena supera este límite.

Los vecinos recaudaron dinero con el fin de que las tres familias pudieran liberarse de los préstamos bancarios y mantenerse en el caso de que los dos cabezas de familia -uno de los condenados era soltero y estaba en el paro cuando fue condenado- ingresasen en prisión, como parece que ocurrirá si, de aquí al 1 de octubre, no se encuentra ninguna solución.

En cualquier caso, han pasado nueve años desde que sucedieron unos hechos que marcaron para siempre la vida en O Eixo.