Benjamín Camiña sufrió dos graves atropellos delante de La Paloma
20 nov 2011 . Actualizado a las 06:00 h.«Dos topetazos non me acordo de nada». Benjamín Camiña Garrido (Cerdedo, 1917) se refiere a los dos atropellos que sufrió en el 2006 y el 2010 a las puertas de su negocio, el bar La Paloma, en Santa Margarita (Mourente). El 31 de diciembre cumplirá 94 años, una edad que lo convierte en el más veterano del barrio. Un título que no le gusta demasiado porque si mira a su alrededor ya no queda nadie de su quinta. «Como desaparece a vida...», reflexiona este hombre, que se instaló en Pontevedra en 1944, en el hotel La Paloma, donde recibe a La Voz.
La edad, pero sobre todo esos dos accidentes de tráfico, mermaron su fuerza, pero no su sentido ni su humor. Ahora, dice, hace vida de jubilado, aunque le gusta saber cómo va el negocio familiar: «Xa traballei moito e sacamos adiante sete fillos, seis homes e unha muller. Antes non había tempo para viaxar». Un bastón y sus visitas regulares a Fimega son las secuelas que le quedan de esos percances.
Del primero, que tuvo lugar el 22 de noviembre del 2006, salió vivo de milagro. «Estuvo a morir», recuerda Piño, uno de sus hijos. Un coche lo alcanzó en el paso de peatones. Se fracturó las siete costillas flotantes, la pelvis, la tibia y el peroné y una clavícula. Estuvo 46 días en la uci, la mayoría en coma. Lo salvó su corazón y que no estaba medicado. Es lo que le dijeron los médicos a la familia. Benjamín asiente: «Sigo vivo porque teño un corazón fóra de serie, díxomo o médico, que foi pola maquinaria, porque teño o corazón como un roble». Pura genética, presume.
Este hombre ahora no madruga. Tras el desayuno, lee sin gafas el periódico. Come tarde y echa una siesta. Después le gusta dar un paseo y visitar a algún compañero. Varios días por la mañana acude a rehabilitación. «Gústame ir e hai que facer algo. Estou bastante ben, teño unha saúde especial, estiven na guerra e alí chupamos bastante», recuerda este carpintero que estuvo destinado en Zaragoza.
Tras su sorprendente recuperación llegó el segundo atropello. Fue el 2 de agosto del 2010 cerca del mismo paso de cebra. Se fracturó la pelvis por cinco sitios, además del hombro derecho y un golpe en la cabeza. En esta ocasión estuvo ingresado poco más de una semana. La zona está bien iluminada, pero apunta que los conductores tienen que ir con más precaución. «Comprei un coche hai moitos anos e nunca tiven un accidente. A estrada hai que respectala, é a vida de hoxe».
Comida casera
Uno de los placeres de los que disfruta Benjamín es la comida. Amante del cocido y del buen vino, es un gran defensor de los platos caseros. «Comer e beber de todo, pero comida caseira e ben feita», aclara. En su dieta tampoco falta el licor café. «Todos os días ou case todos tomo un chupito, é por recomendación do médico», bromea.
Otra de sus aficiones es el fútbol. Seguir los partidos, sobre todo los de su equipo, el Real Madrid, es otra de sus ocupaciones. Presume de haber estado varias veces en el estadio Santiago Bernabeu: «Na televisión o que máis me gusta ver son os deportes».
Viudo desde hace doce años, a Benjamín le duelen especialmente los casos de ancianos que llegan a la vejez solos. Una problemática cada vez más habitual en Galicia. «Gustoume sempre a compañía e o que hai na casa é para todos», comenta.
«Teño unha saúde especial, estiven na guerra e alí chupamos bastante»
«Todos os días ou case todos tomo un chupito de licor café. É algo boísimo»