Más capacidad que discapacidad

Elena Larriba García
Elena Larriba PONTEVEDRA / LA VOZ

PONTEVEDRA CIUDAD

Juan XIII transmite a los medios un conocimiento riguroso de su colectivo

30 jun 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

La accesibilidad universal ha derribado grandes barreras físicas o arquitectónicas con nuevos modelos de ciudad, como el de Pontevedra. Sin embargo, hay otro gran reto pendiente de reducción de barreras de actitud mental que limitan el potencial de las personas con discapacidad como participantes plenas en la sociedad.

El papel de los medios de comunicación se considera fundamental para avanzar cara a un modelo social más integrador; para que se comprenda mejor la discapacidad en todas sus dimensiones y transmitir una imagen fiel y real de lo que significa. Y en ese objetivo, la Fundación y Asociación Juan XIII celebraron ayer una jornada en la que los profesionales de la información pudieron conocer de primera mano el trabajo que realizan estas entidades en favor de los derechos de este colectivo y la visión de las propias personas con discapacidad sobre cómo son y cómo les gusta que las traten.

El periodista Juan Antonio Sacaluga, especialista en discapacidad y medios de comunicación, como invitado especial, hizo un análisis de la evolución de la imagen pública de la discapacidad desde mediados del siglo pasado, «una evolución positiva, pero insuficiente». Tras superar referencias despectivas, caritativas, paternalistas, compasivas, solidarias o heróicas, indicó que hoy se impone en los medios una visión social «responsable» y de «respeto», de reconocimiento de derechos y deberes, en el que el término dominante es el de «personas con discapacidad», y el estilo mediático deseado, la objetividad.

No obstante, Sacaluga apuntó que sigue habiendo una tendencia mediática a la simpatía, a la amabilidad, «a agradar en las informaciones sobre la discapacidad», igual que a anteponer las historias individuales a las aspiraciones comunes, o a resaltar la condición de discapacitado en determinadas noticias de tintes trágicos. Y frente a estas actitudes, apostó por el rigor y el conocimiento sólido de la diversa y compleja realidad del colectivo para dar una imagen adecuada del mismo.

«Por encima de todo son personas y hay que poner el acento en sus capacidades y no en la discapacidad que condiciona sus vidas, pero no las determina», puntualizó Sacaluga.

Decálogo

Para ayudar a ese conocimiento, Raquel Olivares y Gonzalo Losada, personas con discapacidad intelectual de la Asociación Juan XIII, reivindicaron su condición de ciudadanos de pleno derecho y transmitieron un decálogo sobre el trato que desean y cómo se sienten.

«No somos enfermos, ni niños eternos; no estamos siempre felices, no somos asexuados, ni somos especiales. Queremos que nos traten con respeto y educación. No nos gusta que nos griten, que se rían de nosotros o nos insulten. Nos gusta que nos traten a cada uno conforme a la edad que tenenos. A los niños como niños y a los adultos como adultos».

Y siguen: «Queremos que nos digan la verdad y que sean directos. Que no nos sobreprotejan, porque tenemos derecho a equivocarnos y a cometer errores. Nos gusta dialogar, llegar a acuardos y tomar decisiones. No queremos dar pena y, si no nos conocen, no nos gusta que nos hagan carantotoñas ni mimitos. Queremos que respeten nuestra forma de ser y nuestra privacidad».